Abarth 695C Rivale 1.4 16v T-JET 132 kW (180 CV) Cambio Secuencial Robotizado · 179 CV (2018-2019)

2016
Gasolina
FWD
Automático 5v
Abarth 595 - Vista 1
Abarth 595 - Vista 2
Abarth 595 - Vista 3

Especificaciones y análisis del Abarth 595

Potencia

179CV

Par

250Nm

Consumo

6.7l/100

Emisiones

153g/km

0-100 km/h

6.9s

Vel. Máx.

225km/h

Peso

1165kg

Precio

31,950

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

185 L

Depósito

35 L

Potencia

132 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima179 CV / 132 kW
Par máximo250 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito35 L
Maletero185 L

Análisis detallado del Abarth 695C Rivale 1.4 16v T-JET 132 kW (180 CV) Cambio Secuencial Robotizado · 179 CV (2018-2019)

Descripción general

El Abarth 695C Rivale no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Nacido de la colaboración entre Abarth y el prestigioso astillero Riva, este pequeño escorpión combina la ferocidad de la competición con la elegancia y el lujo de la náutica. Es una joya sobre ruedas, una edición especial que captura la esencia del 'Made in Italy' y la transforma en una experiencia de conducción única y apasionante, especialmente a cielo abierto.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del 695C Rivale es encender una mecha de emociones puras. El motor 1.4 T-JET de 180 CV ruge con una furia adictiva, empujando este pequeño bólido de 0 a 100 km/h en menos de siete segundos. Cada aceleración es un golpe en el pecho, cada curva un desafío que su chasis rígido y su dirección precisa devoran con avidez. La caja de cambios secuencial robotizada, aunque con carácter, te conecta con la mecánica de una forma visceral. Y con la capota abierta, la sinfonía del escape se convierte en la banda sonora de una libertad sin igual, una sensación de kart que te hace sonreír sin remedio.

Diseño y estética

El diseño del 695C Rivale es una obra de arte que fusiona el mundo del motor con el de la náutica de lujo. Su carrocería, pintada en los exclusivos tonos bitono Azul Sera Riva y Gris Shark, está adornada con una doble línea aguamarina que evoca la línea de flotación de un yate. Los detalles cromados satinados y las llantas específicas de 17 pulgadas gritan exclusividad. Pero es en el interior donde la magia sucede: los asientos de cuero azul, el salpicadero y la palanca de cambios en caoba auténtica y las inserciones de fibra de carbono te transportan directamente a la cubierta de una lujosa embarcación Riva. Es un habitáculo que no solo se ve, se siente y se huele a lujo y deportividad.

Tecnología y características

Aunque su alma es analógica y pasional, el 695C Rivale no renuncia a la tecnología esencial. El sistema de infoentretenimiento Uconnect con pantalla de 7 pulgadas ofrece conectividad moderna, manteniendo el mundo digital al alcance de la mano. Sin embargo, la verdadera tecnología que importa aquí es la que sirve a la conducción: el botón 'Sport' que transforma el carácter del coche, agudizando la respuesta del acelerador, endureciendo la dirección y abriendo las válvulas del escape para un sonido atronador. Es un recordatorio constante de que, bajo su piel de yate, late un corazón de carreras.

Competencia

En el exclusivo nicho de los pequeños deportivos descapotables, el 695C Rivale tiene pocos rivales directos que puedan igualar su combinación de carácter y exclusividad. El MINI Cooper S Cabrio, especialmente en su versión John Cooper Works, es quizás su competidor más cercano, ofreciendo una experiencia de conducción similarmente ágil y personalizable. Otros como el Ford Fiesta ST o el Volkswagen Polo GTI, aunque potentes y eficaces, juegan en una liga más racional y menos emocional, careciendo del aura de edición limitada y el encanto artesanal italiano que hacen del Abarth una pieza de colección con ruedas. El Rivale no compite en practicidad, compite en pasión.

Conclusión

El Abarth 695C Rivale es un capricho, un objeto de deseo que apela directamente al corazón y no a la razón. No es el coche más práctico, ni el más cómodo, ni el más tecnológicamente avanzado. Es algo mucho más especial: una experiencia sensorial sobre ruedas. Es el rugido del motor, el tacto de la caoba, el viento en la cara y la admiración en las miradas ajenas. Es un tributo a la velocidad y la elegancia, un coche que se compra con el alma y se disfruta con cada uno de los cinco sentidos.