Alfa Romeo 147 3p 1.9 JTD Distinctive 150 CV (2004-2005)

2005
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Alfa Romeo 147 - Vista 1
Alfa Romeo 147 - Vista 2
Alfa Romeo 147 - Vista 3
Alfa Romeo 147 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 147

Potencia

150CV

Par

305Nm

Consumo

5.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.8s

Vel. Máx.

208km/h

Peso

1365kg

Precio

24,503

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

292 L

Depósito

60 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo305 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero292 L

Análisis detallado del Alfa Romeo 147 3p 1.9 JTD Distinctive 150 CV (2004-2005)

Descripción general

El Alfa Romeo 147 de 2005 no es solo un coche, es una declaración de intenciones. En su versión de 3 puertas con el potente motor diésel 1.9 JTD de 150 CV, este compacto italiano encapsula la esencia del 'Cuore Sportivo'. Es un vehículo que apela directamente al corazón, combinando un diseño arrebatador con unas prestaciones que prometen emociones fuertes en cada trayecto, demostrando que un diésel también puede ser excitante.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del 147 JTD es una experiencia visceral. El motor de 150 CV empuja con una contundencia sorprendente desde bajas vueltas, gracias a sus 305 Nm de par. La aceleración es enérgica y te pega al asiento, acompañada de un sonido ronco que, para ser un diésel, resulta adictivo. La dirección es rápida y precisa, y el chasis, con su elaborada suspensión delantera de paralelogramo deformable, transmite una confianza absoluta en curva. Cada cambio de marcha con su caja manual de 6 velocidades es un placer, creando una conexión única entre el conductor, la máquina y el asfalto.

Diseño y estética

El diseño del Alfa Romeo 147 es pura seducción italiana, una obra de arte que resiste el paso del tiempo. Su frontal afilado, dominado por el icónico 'scudetto' y unos faros rasgados, le confiere una mirada agresiva y elegante. La silueta de 3 puertas es limpia y musculosa, con una línea de cintura ascendente que evoca deportividad. Dentro, el ambiente es igualmente pasional. El puesto de conducción te abraza, con los relojes hundidos en profundos túneles y una orientación clara hacia quien conduce. Es un interior que no solo es funcional, sino que te hace sentir especial cada vez que entras.

Tecnología y características

Aunque hoy no deslumbraría por sus pantallas, la tecnología del 147 en 2005 residía en su brillante ingeniería mecánica. El motor 1.9 JTD Multijet era un prodigio de su tiempo, con inyección directa por conducto común y un turbo de geometría variable que garantizaban una entrega de potencia lineal y eficiente. El verdadero alarde tecnológico estaba en su chasis, con una suspensión delantera de paralelogramo deformable, una solución más propia de segmentos superiores que le otorgaba un comportamiento dinámico excepcional. Era tecnología al servicio de la conducción, no del entretenimiento.

Competencia

En un mercado dominado por la sobriedad alemana, el Alfa 147 era el contendiente con alma. Se enfrentaba a rivales de la talla del BMW Serie 1, el Audi A3 y el Volkswagen Golf. Mientras el Golf ofrecía un equilibrio perfecto y el A3 una calidad de construcción impecable, el 147 jugaba en otra liga: la de la pasión. Ninguno de sus competidores podía igualar su belleza ni la conexión emocional que establecía con el conductor. Era la elección para quien buscaba sentir el pulso de la carretera en lugar de simplemente desplazarse.

Conclusión

El Alfa Romeo 147 1.9 JTD de 150 CV es mucho más que un simple compacto diésel. Es un coche que se compra con el corazón, un capricho para el día a día que recompensa con un diseño atemporal y unas sensaciones de conducción puras. A pesar de que su practicidad no era su punto más fuerte y su reputación de fiabilidad generaba dudas, el placer que ofrecía al volante lo compensaba todo. Hoy, es un recordatorio de una época en la que los coches tenían un carácter único y una personalidad arrolladora.