Alfa Romeo 147 3p 2.0 TS Selespeed Selective 150 CV (2006)

2005
Gasolina
FWD
Automático 5v
Alfa Romeo 147 - Vista 1
Alfa Romeo 147 - Vista 2
Alfa Romeo 147 - Vista 3
Alfa Romeo 147 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 147

Potencia

150CV

Par

181Nm

Consumo

8.9l/100

Emisiones

211g/km

0-100 km/h

9.3s

Vel. Máx.

208km/h

Peso

1325kg

Precio

24,850

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

292 L

Depósito

60 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo181 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito60 L
Maletero292 L

Análisis detallado del Alfa Romeo 147 3p 2.0 TS Selespeed Selective 150 CV (2006)

Descripción general

El Alfa Romeo 147 2.0 TS Selespeed es mucho más que un simple compacto; es la encarnación del 'cuore sportivo' italiano en un formato accesible. Lanzado en una época en la que el diseño y la pasión por la conducción eran señas de identidad de la marca, este modelo de 2006 se presentaba como una alternativa emocionante y con carácter frente a sus rivales más sobrios, prometiendo una experiencia de conducción única y llena de alma.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del 147 es una declaración de intenciones. El motor 2.0 Twin Spark de 150 CV es una joya que pide ser llevada a altas revoluciones, entregando su potencia con un sonido embriagador y puramente Alfa. La aceleración de 0 a 100 km/h en 9.3 segundos es respetable, pero son las sensaciones las que marcan la diferencia. El chasis, con su sofisticada suspensión delantera de paralelogramo deformable, ofrece una agilidad y precisión en curva que te conectan directamente con el asfalto. La caja de cambios Selespeed, aunque con un carácter peculiar, añade un toque de deportividad de la vieja escuela, exigiendo anticipación pero recompensando con cambios rápidos y directos cuando se le entiende.

Diseño y estética

El diseño del Alfa 147 es una obra de arte atemporal. Su frontal, dominado por el icónico 'scudetto' y unos faros afilados, irradia una personalidad inconfundible. La silueta de 3 puertas es limpia y musculosa, con una línea de cintura ascendente que le confiere un dinamismo visual incluso en parado. Por dentro, el habitáculo te envuelve en un ambiente deportivo y elegante. Los relojes hundidos en sus propias esferas, el volante de tres radios y la consola orientada al conductor crean una atmósfera que antepone el placer de conducir a todo lo demás. Cada detalle respira diseño italiano.

Tecnología y características

Tecnológicamente, el 147 2.0 TS destacaba por soluciones enfocadas en la deportividad. Su motor Twin Spark, con dos bujías por cilindro, buscaba optimizar la combustión para una mejor respuesta y rendimiento. La transmisión Selespeed era un sistema de cambio manual robotizado derivado de la competición, que permitía cambios mediante levas en el volante, una característica exótica en un compacto de su época. El chasis también era avanzado, con una suspensión delantera que garantizaba un control superior de la rueda, algo más propio de segmentos superiores. Aunque carece de las ayudas a la conducción y la conectividad actuales, su tecnología estaba al servicio de una experiencia de conducción pura.

Competencia

En el competitivo segmento de los compactos premium de mediados de los 2000, el Alfa 147 se enfrentaba a gigantes como el Volkswagen Golf, el Audi A3 y el BMW Serie 1. Mientras que sus rivales alemanes apostaban por la sobriedad, la calidad de construcción percibida y la eficiencia, el Alfa Romeo jugaba una carta diferente: la de la pasión, el diseño distintivo y una dinámica de conducción con un marcado sabor deportivo. Era la elección del corazón frente a la elección puramente racional que representaban sus competidores.

Conclusión

El Alfa Romeo 147 2.0 TS Selespeed no es un coche para todo el mundo, y precisamente ahí reside su encanto. Es un vehículo que exige implicación y que recompensa con sensaciones puras y un carácter inigualable. Su belleza atemporal, el sonido de su motor y su comportamiento ágil lo convierten en un futuro clásico y en una compra pasional para quien valora la experiencia de conducir por encima de la practicidad. Es un recordatorio de una época en la que los coches todavía tenían alma.