Alfa Romeo 156 Sportwagon 2.0 TS Selespeed Distinctive · 155 CV (2000-2002)

2000
Gasolina
FWD
Manual 5v
Alfa Romeo 156 - Vista 1
Alfa Romeo 156 - Vista 2
Alfa Romeo 156 - Vista 3
Alfa Romeo 156 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 156

Potencia

155CV

Par

187Nm

Consumo

8.8l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.8s

Vel. Máx.

216km/h

Peso

1485kg

Precio

26,355

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

360 L

Depósito

63 L

Potencia

114 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima155 CV / 114 kW
Par máximo187 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito63 L
Maletero360 L

Análisis detallado del Alfa Romeo 156 Sportwagon 2.0 TS Selespeed Distinctive · 155 CV (2000-2002)

Descripción general

El Alfa Romeo 156 Sportwagon no es una simple ranchera; es la encarnación del 'cuore sportivo' italiano en un formato familiar. Lanzado en el año 2000, este modelo rompió moldes al demostrar que la practicidad no tiene por qué estar reñida con la belleza y la pasión por la conducción. Es un coche que se elige tanto con el corazón como con la cabeza, una declaración de intenciones para quienes se niegan a renunciar al estilo y la emoción al volante.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del 156 Sportwagon es una experiencia sensorial. El motor 2.0 Twin Spark de 155 CV no solo empuja con brío, sino que canta una melodía adictiva a medida que sube de vueltas, invitando a exprimir cada marcha. La caja Selespeed, con sus levas tras el volante, te hace sentir como un piloto, ofreciendo una conexión mecánica que las cajas automáticas convencionales no pueden igualar. Su chasis, ágil y comunicativo gracias a una suspensión sofisticada, dibuja las curvas con una precisión que enamora, recordándote en cada giro por qué Alfa Romeo tiene un lugar tan especial en el mundo del automóvil.

Diseño y estética

El diseño del Alfa 156, obra maestra de Walter de'Silva, es simplemente atemporal. La versión Sportwagon eleva esa belleza a un nuevo nivel de elegancia y deportividad. Las manillas de las puertas traseras ocultas en el pilar C crean la ilusión de un coupé, mientras que el frontal afilado con el icónico 'scudetto' le confiere una mirada agresiva y llena de carácter. Cada línea fluye con una armonía que desafía el paso del tiempo, convirtiéndolo en un clásico instantáneo que sigue girando cabezas más de dos décadas después.

Tecnología y características

Bajo su seductora piel, el 156 Sportwagon escondía tecnología avanzada para su época. El corazón era su motor Twin Spark, con doble bujía por cilindro para optimizar la combustión y ofrecer una respuesta más viva. Sin embargo, la verdadera joya de la corona en esta versión era el cambio Selespeed. Derivado de la competición, este sistema manual robotizado permitía cambios rápidos y precisos desde las levas del volante, una tecnología exótica y emocionante que acercaba la experiencia de la Fórmula 1 al conductor de a pie.

Competencia

En un mercado dominado por la sobriedad alemana de rivales como el BMW Serie 3 Touring o el Audi A4 Avant, el Alfa 156 Sportwagon era un soplo de aire fresco y pasión latina. Mientras sus competidores apostaban por la perfección ergonómica y una calidad de construcción a prueba de bombas, el Alfa ofrecía alma. Era la alternativa para quien buscaba no solo un medio de transporte eficiente y práctico, sino una máquina que le hiciera sentir vivo, un coche con carácter y una banda sonora que los motores alemanes rara vez podían igualar.

Conclusión

El Alfa Romeo 156 Sportwagon 2.0 TS Selespeed es mucho más que un coche familiar; es una obra de arte rodante, un testimonio de que la funcionalidad no tiene por qué sacrificar la emoción. A pesar de sus conocidos caprichos y una fiabilidad que exige atención, recompensa a su dueño con una experiencia de conducción pura, un diseño que enamora y un carácter inigualable. No es un coche para todo el mundo, sino para aquellos que entienden que la perfección a veces es aburrida y que las verdaderas joyas son las que tienen alma.