Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 159
Potencia
200CV
Par
400Nm
Consumo
7.9l/100
Emisiones
208g/km
0-100 km/h
8.3s
Vel. Máx.
225km/h
Peso
1680kg
Precio
40,830€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 4 puertas
405 L
70 L
147 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Alfa Romeo 159 2.4 JTDm 200 CV Ti Q-Tronic (2008-2009)
Descripción general
El Alfa Romeo 159, en su versión 2.4 JTDm con el acabado deportivo Ti y cambio automático Q-Tronic, representa la culminación de una era para las berlinas italianas. Es un coche que no solo transporta, sino que emociona, evocando la pasión y el 'cuore sportivo' que definen a la marca del Biscione. Una declaración de intenciones sobre ruedas, combinando la elegancia de una berlina con el alma de un deportivo.
Experiencia de conducción
Conducir este 159 es una experiencia sensorial única. El motor de 5 cilindros emite un sonido ronco y poderoso, muy alejado del traqueteo diésel convencional. Los 400 Nm de par te pegan al asiento desde bajas revoluciones, ofreciendo una aceleración contundente y lineal. A pesar de su peso de 1680 kg, el chasis con suspensiones de paralelogramo deformable y sus enormes neumáticos de 19 pulgadas le confieren una agilidad y un aplomo en curva que te hacen olvidar que estás en una berlina diésel. La caja Q-Tronic, aunque no es la más rápida, permite una conducción relajada o deportiva según el momento, completando un conjunto que pide ser conducido con pasión.
Diseño y estética
El diseño del Alfa Romeo 159 es una obra de arte firmada por Giugiaro. Cada línea destila elegancia y deportividad, desde su frontal agresivo con la triple óptica y el 'scudetto' hasta una zaga musculosa y bien plantada. La silueta, casi de coupé, y las espectaculares llantas de 19 pulgadas del acabado Ti lo convierten en un coche que gira cabezas a su paso, un diseño atemporal que envejece con una dignidad excepcional. Por dentro, el flechazo continúa: la consola orientada al conductor, los relojes hundidos en sus pozos y los acabados en aluminio crean una atmósfera de auténtico deportivo italiano, un espacio donde el conductor es el protagonista absoluto.
Tecnología y características
Más allá de su belleza, el 159 esconde una ingeniería sofisticada para su época. El corazón es el motor 2.4 JTDm de 5 cilindros, una joya mecánica con inyección directa por conducto común y turbo de geometría variable que entregaba un rendimiento excepcional. Sin embargo, la verdadera magia residía en su chasis. La suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes, una solución costosa y compleja, le otorgaba un comportamiento dinámico superior a la mayoría de sus rivales. La transmisión automática Q-Tronic de 6 velocidades aportaba confort sin renunciar a un modo secuencial para una conducción más implicada. Era tecnología al servicio del placer de conducir, no de la distracción.
Competencia
En su lanzamiento, el Alfa Romeo 159 se enfrentó a los titanes alemanes del segmento: el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C. Mientras sus rivales germanos apostaban por la sobriedad, la eficiencia y una calidad de construcción casi perfecta, el 159 jugaba la carta de la pasión, el diseño y una experiencia de conducción más visceral. Era la alternativa para quien buscaba algo más que un simple medio de transporte, un coche que se elegía con el corazón. Ofrecía un comportamiento dinámico a la altura, pero a menudo se veía penalizado por un espacio interior y un maletero más justos.
Conclusión
El Alfa Romeo 159 2.4 JTDm Ti Q-Tronic no es una berlina cualquiera. Es la encarnación del espíritu Alfa Romeo en una de sus épocas más inspiradas. Un coche que te enamora por su estética escultural y te conquista por su comportamiento dinámico y el carácter de su motor de cinco cilindros. A pesar de sus compromisos en practicidad y una fiabilidad que requiere atención, representa una de las últimas berlinas puramente pasionales. No es la elección más racional, pero sí una de las más emocionantes y gratificantes. Un futuro clásico que hoy se puede disfrutar como un testimonio de que los coches pueden tener alma.




