Alfa Romeo 159 Sportwagon 1.9 JTDm 150 CV Sport Q-tronic (2009)

2006
Gasóleo
FWD
Automático 6v
Alfa Romeo 159 - Vista 1
Alfa Romeo 159 - Vista 2
Alfa Romeo 159 - Vista 3
Alfa Romeo 159 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 159

Potencia

150CV

Par

320Nm

Consumo

7.2l/100

Emisiones

190g/km

0-100 km/h

9.7s

Vel. Máx.

207km/h

Peso

1620kg

Precio

35,970

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

445 L

Depósito

70 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo320 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero445 L

Análisis detallado del Alfa Romeo 159 Sportwagon 1.9 JTDm 150 CV Sport Q-tronic (2009)

Descripción general

El Alfa Romeo 159 Sportwagon es la encarnación de un sueño para muchos: la fusión perfecta entre la pasión italiana por la conducción y la versatilidad de un coche familiar. Lanzado en una época donde el diseño y la emoción a menudo se sacrificaban por la practicidad, este modelo se atrevió a ofrecer ambas cosas sin complejos, proponiendo una alternativa con alma a las frías opciones alemanas.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del 159 Sportwagon es una experiencia que involucra todos los sentidos. El motor diésel 1.9 JTDm de 150 CV empuja con una contundencia sorprendente desde bajas vueltas gracias a sus 320 Nm de par, convirtiendo cada adelantamiento en un puro placer. La caja automática Q-tronic suaviza la entrega de potencia en el día a día, pero no logra apagar la llama deportiva que arde en su chasis. Su elevado peso de 1620 kg le confiere un aplomo soberbio en autopista, mientras que la sofisticada suspensión de paralelogramo deformable te conecta con el asfalto en cada curva, transmitiendo una confianza y una agilidad que pocos familiares de su tiempo podían igualar. Es un coche que se siente vivo, que comunica y que te hace partícipe de la conducción.

Diseño y estética

La carrocería del 159 Sportwagon es una obra de arte firmada por Giorgetto Giugiaro. Su frontal, con la mirada penetrante de sus seis faros y el icónico 'scudetto' de Alfa, es pura agresividad y elegancia. Las líneas fluyen hacia una zaga musculosa y perfectamente integrada, que logra un equilibrio magistral entre deportividad y funcionalidad, escapando de las formas cuadradas típicas de los familiares. Por dentro, el ambiente es igualmente especial, con una consola orientada al conductor, relojes hundidos en sus esferas y un aire de 'cockpit' que te hace sentir el centro del universo. Es un diseño atemporal que sigue girando cabezas y despertando suspiros.

Tecnología y características

En su momento, el 159 contaba con una base tecnológica centrada en la excelencia mecánica. El corazón del coche, su motor JTDm con inyección por conducto común y turbo de geometría variable, era un referente en rendimiento y refinamiento. Sin embargo, la verdadera joya tecnológica residía en su chasis, con un esquema de suspensiones delantero y trasero más propio de un deportivo de alta gama que de un familiar diésel. Esta arquitectura era la responsable directa de su aclamado comportamiento dinámico. La transmisión automática Q-tronic de 6 velocidades aportaba el confort y la modernidad necesarios para un vehículo de su categoría.

Competencia

El Alfa Romeo 159 Sportwagon se enfrentó a una competencia formidable, principalmente alemana. Sus rivales directos eran el BMW Serie 3 Touring, el Audi A4 Avant y el Mercedes-Benz Clase C Estate. Mientras que sus competidores destacaban por una calidad de acabados percibida superior o una mayor sobriedad, el Alfa jugaba en otra liga: la de la emoción. Ofrecía un diseño con una personalidad arrolladora y una experiencia de conducción mucho más pasional y envolvente, convirtiéndose en la elección de aquellos que buscaban diferenciarse y sentir algo más que simple transporte.

Conclusión

El Alfa Romeo 159 Sportwagon 1.9 JTDm no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Es la prueba de que se puede tener un vehículo práctico para la familia sin renunciar a la belleza ni al placer de conducir. Representa un equilibrio casi perfecto entre la razón y la emoción, un automóvil que se compra con el corazón pero que se justifica con la cabeza. Conducirlo es recordar por qué nos apasionan los coches, convirtiendo cada trayecto, por rutinario que sea, en un pequeño evento especial.