Especificaciones y análisis del Alfa Romeo 159
Potencia
150CV
Par
320Nm
Consumo
7.2l/100
Emisiones
190g/km
0-100 km/h
9.7s
Vel. Máx.
207km/h
Peso
1620kg
Precio
35,970€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
FWD
5 / 5 puertas
445 L
70 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Alfa Romeo 159 Sportwagon 1.9 JTDm 150 CV Selective Q-tronic (2008-2009)
Descripción general
El Alfa Romeo 159 Sportwagon es mucho más que una simple ranchera; es la encarnación del 'cuore sportivo' italiano en un formato familiar. Con su diseño atemporal firmado por Giugiaro y el corazón del motor diésel 1.9 JTDm de 150 CV, este coche no solo transporta a la familia, sino que transporta el alma. Es una declaración de intenciones, una oda a la belleza y a la pasión por la conducción que se niega a ser olvidada.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del 159 Sportwagon es una experiencia que involucra todos los sentidos. El motor JTDm de 150 CV, con su generoso par de 320 Nm desde bajas vueltas, empuja con una contundencia gratificante, acompañado por un sonido diésel ronco pero con carácter. La caja automática Q-tronic de 6 velocidades suaviza los trayectos urbanos, pero no renuncia a una respuesta ágil cuando se le exige. Sin embargo, la verdadera magia reside en su chasis. La suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes te conecta directamente con el asfalto, ofreciendo una precisión y un aplomo en curva que emocionan. No es el más rápido, pero cada kilómetro se siente especial, una danza entre el hombre y la máquina.
Diseño y estética
Visualmente, el Alfa 159 es una obra de arte sobre ruedas. Su frontal, con la legendaria parrilla 'trilobo' y esa mirada penetrante de sus seis faros, es pura agresividad y elegancia. La línea del Sportwagon fluye con una musculatura contenida, culminando en una zaga tan estilizada como práctica. No hay un solo ángulo aburrido. Dentro, el espectáculo continúa con una cabina orientada por completo al conductor, con los relojes auxiliares en la consola central girados hacia ti, invitándote a conducir. Los materiales, como el cuero y el aluminio, crean una atmósfera premium y deportiva que pocos rivales de su época podían igualar.
Tecnología y características
Bajo su escultural carrocería, el 159 escondía tecnología centrada en el placer de conducir. El motor 1.9 JTDm fue un referente en su momento, con inyección common-rail y turbo de geometría variable que lograban un equilibrio admirable entre prestaciones y consumo. La transmisión automática Q-tronic, de origen Aisin, ofrecía un funcionamiento refinado y la posibilidad de un manejo secuencial para momentos más dinámicos. Su avanzada estructura y el completo equipamiento de seguridad, incluyendo control de estabilidad VDC, le otorgaron una excelente reputación en protección de ocupantes. Aunque su sistema de infoentretenimiento es de otra era, la verdadera tecnología de este Alfa Romeo reside en su brillante ingeniería de chasis.
Competencia
En su apogeo, el 159 Sportwagon se enfrentó a la élite alemana. El BMW Serie 3 Touring era su némesis en dinamismo puro, el Audi A4 Avant presumía de una calidad de construcción intachable y la tracción Quattro, mientras que el Mercedes-Benz Clase C Estate ofrecía un confort y un estatus incomparables. Frente a ellos, el Alfa Romeo no jugaba la carta de la perfección germánica, sino la de la pasión latina. Era la alternativa para quien buscaba un coche con alma, un diseño que enamorara cada día y una conexión emocional al volante que sus rivales, más fríos y calculadores, no siempre podían ofrecer.
Conclusión
El Alfa Romeo 159 Sportwagon 1.9 JTDm Q-tronic es una elección pasional, un coche para entusiastas que necesitan la versatilidad de una carrocería familiar pero no están dispuestos a renunciar al estilo y a las sensaciones. Es un vehículo con un carácter inmenso, una belleza que perdura y un comportamiento dinámico que sigue siendo una delicia. Quizás no sea el coche más práctico, pero las sonrisas que provoca en una carretera de curvas y las miradas que atrae en la ciudad compensan con creces sus pequeños defectos. Es, sin duda, un futuro clásico.




