Aston Martin Rapide AMR · 598 CV (2018-2021)

2010
Gasolina
RWD
Automático 8v
Aston Martin Rapide - Vista 1
Aston Martin Rapide - Vista 2
Aston Martin Rapide - Vista 3
Aston Martin Rapide - Vista 4

Especificaciones y análisis del Aston Martin Rapide

Potencia

598CV

Par

630Nm

Consumo

-l/100

Emisiones

300g/km

0-100 km/h

4.4s

Vel. Máx.

330km/h

Peso

2065kg

Precio

-

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 8v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 5 puertas

Maletero

317 L

Depósito

90.5 L

Potencia

440 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima598 CV / 440 kW
Par máximo630 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 8v

Capacidades

Depósito90.5 L
Maletero317 L

Análisis detallado del Aston Martin Rapide AMR · 598 CV (2018-2021)

Descripción general

El Aston Martin Rapide AMR no es simplemente una berlina de lujo; es el alma de un superdeportivo vestida con la elegancia de un gran turismo de cuatro puertas. Representa la culminación de una era, un canto de cisne para el glorioso motor V12 atmosférico de Aston Martin, encapsulado en una carrocería que desafía las convenciones. Es una declaración de intenciones, una máquina diseñada para emocionar y ser compartida, la máxima expresión de potencia y belleza en un formato sorprendentemente práctico.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Rapide AMR es dirigir una orquesta mecánica de 598 caballos. Cada pisotón al acelerador desata una sinfonía adictiva desde el V12 de 5.9 litros, un rugido puro y sin filtros que te eriza la piel. La aceleración es brutal y lineal, empujándote contra el asiento mientras el paisaje se desdibuja hasta alcanzar los 330 km/h. A pesar de su tamaño, se siente sorprendentemente ágil gracias a un chasis afinado para el rendimiento y una dirección hidráulica que comunica cada matiz del asfalto. No es solo un coche rápido, es una experiencia sensorial total, una conexión visceral entre hombre y máquina que te hace sentir vivo.

Diseño y estética

Su silueta es una obra de arte en movimiento. El Rapide AMR fusiona la agresividad de la competición con la elegancia atemporal de Aston Martin. El capó interminable, la línea de techo baja y fluida que cae hacia una zaga musculosa, y sus proporciones perfectas crean una imagen de poder y sofisticación. Con más de cinco metros de largo, su presencia es imponente, pero sus líneas son tan fluidas que parece esculpido por el viento. Cada detalle, desde la icónica parrilla hasta las llantas de 21 pulgadas, grita exclusividad y rendimiento. Es, sin duda, una de las berlinas más bellas jamás creadas.

Tecnología y características

La tecnología del Rapide AMR está al servicio de la emoción, no de la distracción. Aquí, la joya de la corona es su ingeniería mecánica. El corazón es el V12 atmosférico, una obra maestra en extinción. La potencia se gestiona a través de una caja de cambios automática de 8 velocidades recalibrada para una respuesta más rápida y contundente, y se detiene con la autoridad de unos frenos carbocerámicos masivos. La suspensión adaptativa permite transformar el coche de un cómodo gran turismo a una bestia de circuito con solo tocar un botón. Es tecnología analógica en su máxima expresión, centrada en ofrecer la experiencia de conducción más pura posible.

Competencia

En el olimpo de las superberlinas, el Rapide AMR se enfrenta a titanes como el Porsche Panamera Turbo o el Mercedes-AMG GT 63 S. Mientras sus rivales alemanes apuestan por la eficiencia del turbo y la tecnología digital de vanguardia, el Aston Martin ofrece algo diferente: alma. Ninguno puede replicar el carácter y el sonido de su V12 atmosférico. Es menos un ordenador con ruedas y más una escultura mecánica con corazón. Su exclusividad y su encanto británico lo sitúan en una categoría propia, atrayendo a un conductor que valora la herencia y la emoción por encima de la última décima de segundo en el circuito.

Conclusión

El Aston Martin Rapide AMR es mucho más que un coche; es una leyenda sobre ruedas, el testamento de una forma de entender el automovilismo que se desvanece. Es la improbable pero gloriosa unión de la funcionalidad de cuatro puertas y el espíritu indomable de un superdeportivo de la vieja escuela. Conducirlo es un privilegio, una experiencia inolvidable que apela directamente al corazón. Es una pieza de colección instantánea, una máquina imperfecta, irracional y, precisamente por todo ello, absolutamente maravillosa y deseable.