Especificaciones y análisis del Aston Martin Vantage
Potencia
426CV
Par
470Nm
Consumo
12.6l/100
Emisiones
295g/km
0-100 km/h
4.9s
Vel. Máx.
288km/h
Peso
1705kg
Precio
129,000€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 6v
RWD
2 / 3 puertas
300 L
80 L
313 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Aston Martin Vantage Sportshift · 426 CV (2012)
Descripción general
El Aston Martin Vantage de 2012 no es solo un coche, es una declaración de principios. Encarna la esencia del deportivo británico: un motor V8 atmosférico que ruge con furia, un diseño de una belleza atemporal y un alma que conecta directamente con el asfalto. Es la puerta de entrada al universo Aston Martin, pero no se equivoque, es un purasangre en toda regla, capaz de despertar emociones que creías olvidadas con solo girar la llave.
Experiencia de conducción
Ponerse a los mandos del Vantage es una experiencia visceral. El corazón de la bestia, un V8 de 4.7 litros y 426 caballos, empuja con una contundencia lineal y adictiva, acompañada de una banda sonora que es pura ópera mecánica. La tracción trasera y un chasis perfectamente equilibrado te invitan a bailar en cada curva, comunicando cada matiz de la carretera. La caja Sportshift, con su carácter mecánico y algo rudo, te hace partícipe de cada cambio, exigiendo tu atención y recompensándote con una conexión hombre-máquina que los deportivos modernos han perdido. No es el más rápido, pero sí uno de los que te hace sentir más vivo.
Diseño y estética
Su silueta es una obra de arte. Las proporciones son perfectas: un capó interminable que esconde la potencia, una cabina retrasada y una zaga corta y musculosa. Cada línea fluye con una elegancia y una agresividad contenidas que hipnotizan. Es un diseño que no envejece, que seguirá girando cabezas décadas después. Por dentro, el ambiente es íntimo y lujoso, una cabina forrada en cuero y aluminio donde cada detalle, como el exquisito cuadro de instrumentos, te recuerda que estás en un coche ensamblado con pasión y artesanía.
Tecnología y características
En un mundo de pantallas y asistentes digitales, el Vantage se enorgullece de su enfoque analógico. La tecnología aquí está al servicio de la conducción, no de la distracción. Su chasis de aluminio, las suspensiones de paralelogramo deformable y los potentes frenos son la verdadera proeza de ingeniería. El sistema de infoentretenimiento puede parecer un vestigio del pasado, pero carece de importancia cuando el verdadero espectáculo es el sonido del motor y la respuesta del chasis. La caja de cambios robotizada Sportshift es un ejemplo de la tecnología de su tiempo, buscando la emoción de un coche de carreras por encima de la suavidad.
Competencia
En su época, el Vantage se enfrentó a titanes como el Porsche 911, el referente por su equilibrio y eficacia alemana, o el Audi R8 V8, con su exótica configuración de motor central. También miraba de reojo al Jaguar XK-R y al melódico Maserati GranTurismo. Frente a ellos, el Aston Martin no jugaba la carta de la máxima eficacia ni la del último grito tecnológico. Su apuesta era otra: el carisma, la belleza escultural y una experiencia de conducción británica, cruda y llena de carácter, que lo convertían en una elección puramente pasional.
Conclusión
El Aston Martin Vantage es mucho más que la suma de sus partes. Es un coche con alma, un clásico moderno que celebra una forma de entender el automovilismo que se está extinguiendo. No es perfecto, su cambio puede ser exigente y su tecnología está superada, pero sus virtudes son inmensamente más poderosas. Ofrece una conexión emocional, un sonido que eriza la piel y una belleza que detiene el tiempo. Es una compra hecha con el corazón, una joya que recompensa a su dueño con sensaciones puras y la certeza de poseer un pedazo de historia del automóvil.




