Especificaciones y análisis del Aston Martin Vantage
Potencia
436CV
Par
490Nm
Consumo
12.9l/100
Emisiones
299g/km
0-100 km/h
-s
Vel. Máx.
305km/h
Peso
1685kg
Precio
156,076€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 7v
RWD
2 / 3 puertas
300 L
80 L
321 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Aston Martin Vantage S Sportshift · 436 CV (2012-2013)
Descripción general
El Aston Martin Vantage S de 2012 es mucho más que un coche; es una declaración de principios. En una era que comenzaba a coquetear con la electrificación y los turbos, Aston Martin nos regaló esta joya, un deportivo puro con un corazón V8 atmosférico de 4.7 litros y 436 caballos, diseñado para conectar al conductor con el asfalto de la forma más visceral y elegante posible.
Experiencia de conducción
Conducir el Vantage S es una sinfonía mecánica que te eriza la piel. Cada arranque es un estruendo glorioso de su V8, una promesa de la emoción que está por venir. La dirección hidráulica te comunica cada textura de la carretera directamente a las manos, sin filtros. La caja Sportshift, con su carácter mecánico y decidido, te hace partícipe de cada cambio, exigiéndote atención y recompensándote con una conexión que los automáticos modernos han olvidado. Al hundir el pie en el acelerador, el empuje es contundente y lineal hasta las 7300 revoluciones, acompañado de una banda sonora que se ha convertido en leyenda. Es una experiencia analógica, cruda y profundamente adictiva.
Diseño y estética
Su silueta es la quintaesencia de Aston Martin: un capó interminable, una cabina retrasada y una zaga corta y musculosa. Las proporciones son perfectas, creando una estampa de depredador agazapado, listo para saltar. Cada línea fluye con una elegancia atemporal que sigue girando cabezas a su paso. Por dentro, el ambiente es íntimo y lujoso, un cockpit para dos personas enfocado en el arte de conducir, envuelto en cuero y aluminio. No es un coche, es una escultura rodante.
Tecnología y características
La verdadera tecnología del Vantage S no reside en pantallas táctiles, sino en su ingeniería purista. El chasis de aluminio, la suspensión de doble paralelogramo en ambos ejes y un reparto de pesos casi perfecto son el alma de su comportamiento dinámico. El motor V8 es una obra de arte mecánica, y la transmisión automática pilotada de 7 velocidades busca la eficacia en circuito sin sacrificar la implicación del piloto. Es un coche que celebra la ingeniería mecánica, donde la tecnología está al servicio de la sensación y no de la comodidad superflua.
Competencia
En su época, el Vantage S se enfrentó a titanes como el Porsche 911 Carrera S (991) y el Audi R8 V8. Mientras el Porsche ofrecía una precisión quirúrgica y el Audi la seguridad de su tracción total, el Aston Martin jugaba en su propia liga. Ofrecía el carisma de un gran turismo británico, con un diseño más exótico y un sonido de motor que ninguno de sus rivales alemanes podía igualar. Era la elección del corazón, para quien buscaba belleza y carácter por encima de la última décima de segundo en el cronómetro.
Conclusión
El Aston Martin Vantage S es una carta de amor a una forma de entender el automóvil que se desvanece. Es un coche que te exige como conductor y te recompensa con emociones puras y sin adulterar. Su belleza te cautiva en parado y su sonido te enamora en movimiento. Poseer uno no es solo tener un deportivo, es custodiar una pieza de historia automotriz, una experiencia sensorial que se vuelve más valiosa con cada año que pasa. Es, en definitiva, un clásico moderno desde el día que salió de fábrica.




