Aston Martin Vantage S Sportshift · 436 CV (2012)

2005
Gasolina
RWD
Automático 7v
Aston Martin Vantage - Vista 1
Aston Martin Vantage - Vista 2
Aston Martin Vantage - Vista 3
Aston Martin Vantage - Vista 4

Especificaciones y análisis del Aston Martin Vantage

Potencia

436CV

Par

490Nm

Consumo

12.9l/100

Emisiones

299g/km

0-100 km/h

-s

Vel. Máx.

304km/h

Peso

1685kg

Precio

152,150

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 7v

Tracción

RWD

Plazas

2 / 3 puertas

Maletero

300 L

Depósito

80 L

Potencia

321 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima436 CV / 321 kW
Par máximo490 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 7v

Capacidades

Depósito80 L
Maletero300 L

Análisis detallado del Aston Martin Vantage S Sportshift · 436 CV (2012)

Descripción general

El Aston Martin Vantage S Sportshift es la encarnación del gran turismo británico, una máquina que apela directamente al corazón. No es solo un coche, es una declaración de principios donde la elegancia atemporal se fusiona con una potencia V8 visceral. Lanzado en 2012, este Vantage representa una era de pureza automovilística, uniendo la artesanía tradicional de Aston Martin con un enfoque resuelto en la experiencia de conducción.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Vantage S es iniciar un romance con la carretera. El protagonista absoluto es el motor V8 de 4.7 litros y 436 caballos, cuyo rugido es una sinfonía adictiva que eriza la piel desde el arranque hasta el corte de inyección a 7300 rpm. La transmisión Sportshift, con su carácter mecánico y directo, te conecta con la máquina de una forma que las cajas modernas han olvidado. Cada cambio de marcha es un evento. La tracción trasera y un chasis perfectamente equilibrado te invitan a sentir el asfalto, a bailar en cada curva con una confianza y una comunicación que solo los grandes deportivos pueden ofrecer. Es una experiencia cruda, emocionante y profundamente gratificante.

Diseño y estética

Su diseño es una obra de arte en movimiento, una silueta que desafía el paso del tiempo. Las proporciones son perfectas: un capó largo y bajo que alberga la bestia V8, una cabina retrasada y una zaga corta y musculosa. Cada línea fluye con una elegancia y una agresividad contenidas, desde la icónica parrilla de Aston Martin hasta los anchos hombros traseros. El interior es un santuario de lujo y deportividad, un espacio íntimo para dos, envuelto en cuero cosido a mano y aluminio, donde cada detalle está pensado para centrar la atención en el puro placer de conducir.

Tecnología y características

La tecnología del Vantage S no reside en pantallas táctiles ni en asistentes de conducción, sino en su brillante ingeniería mecánica. El corazón es su motor V8 atmosférico, una joya cada vez más rara. La caja de cambios automática de 7 velocidades, aunque no la más suave en ciudad, ofrece una respuesta fulgurante en conducción deportiva. El chasis se beneficia de una suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes y unos frenos de disco ventilados de enormes dimensiones, tecnología probada en competición para garantizar un control y una capacidad de detención excepcionales a más de 300 km/h. Es tecnología al servicio de la emoción, no de la distracción.

Competencia

En su época, el Vantage S se enfrentó a titanes como el Porsche 911 Carrera S y el Audi R8 V8. Mientras sus rivales alemanes ofrecían una perfección clínica y una eficiencia tecnológica casi robótica, el Aston Martin jugaba en otra liga: la del carácter y el alma. Era la elección para quien buscaba una conexión más orgánica y emocional, para quien valoraba el sonido de un V8 atmosférico y la belleza de un diseño escultural por encima de la última décima en el circuito. Era, y sigue siendo, el deportivo con más alma de su categoría.

Conclusión

El Aston Martin Vantage S Sportshift es mucho más que un conjunto de cifras y prestaciones. Es una experiencia sensorial completa, un coche que te hace sentir vivo. Representa una forma de entender el automovilismo que prioriza la pasión, el sonido y el estilo. No es el coche más práctico ni el más avanzado tecnológicamente, pero cada kilómetro recorrido es una recompensa, un recuerdo imborrable. Es una joya para puristas, un futuro clásico que ya hoy se siente legendario.