Audi A1 1.6 TDI 105 CV Attraction (2012-2014)

2010
Gasóleo
FWD
Manual 5v
Audi A1 - Vista 1
Audi A1 - Vista 2
Audi A1 - Vista 3
Audi A1 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A1

Potencia

105CV

Par

250Nm

Consumo

3.8l/100

Emisiones

99g/km

0-100 km/h

10.5s

Vel. Máx.

190km/h

Peso

1215kg

Precio

19,400

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

4 / 3 puertas

Maletero

270 L

Depósito

45 L

Potencia

77 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima105 CV / 77 kW
Par máximo250 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito45 L
Maletero270 L

Análisis detallado del Audi A1 1.6 TDI 105 CV Attraction (2012-2014)

Descripción general

El Audi A1 1.6 TDI representó la audaz entrada de Audi en el segmento de los coches urbanos premium. No era simplemente un coche pequeño, sino la promesa de toda la calidad, el refinamiento y el prestigio de la marca de los cuatro aros, concentrada en un formato ágil y perfecto para la ciudad. Este modelo, con su eficiente motor diésel de 105 caballos, se convirtió en un objeto de deseo para quienes buscaban distinción y eficiencia sin renunciar a una experiencia de conducción superior.

Experiencia de conducción

Al volante, el A1 transmite una sensación de solidez y aplomo que desarma. Se siente como un coche de una categoría superior, pegado al asfalto y con una insonorización que te aísla del caos urbano. El motor 1.6 TDI, con su generoso par de 250 Nm desde muy bajas vueltas, ofrece una respuesta enérgica y decidida, ideal para moverse con agilidad entre el tráfico y afrontar viajes por carretera con total confianza. No es un deportivo, pero su conducción es precisa y el tacto de la dirección y el cambio manual de cinco velocidades es puro placer Audi. Es un coche que te hace sentir seguro, cómodo y, sobre todo, especial en cada trayecto.

Diseño y estética

Su diseño es una declaración de intenciones. Con la carrocería de tres puertas, su silueta es compacta, musculosa y con un innegable atractivo juvenil. Cada línea, desde la icónica parrilla Singleframe hasta los afilados grupos ópticos, grita 'Audi'. Por dentro, la magia continúa. La calidad de los materiales, el ajuste milimétrico de cada pieza y el diseño minimalista del salpicadero crean una atmósfera que te envuelve en lujo y sofisticación. Sentarse en el A1 es sentir que cada detalle ha sido pensado no solo para funcionar, sino para emocionar.

Tecnología y características

En su corazón tecnológico latía el eficiente motor diésel con inyección por conducto común, turbo de geometría variable y un sistema Start-Stop que demostraba el compromiso de Audi con la eficiencia ya en aquella época. El consumo de 3.8 litros a los cien era una proeza. La dirección electrohidráulica, sensible a la velocidad, ofrecía un equilibrio perfecto entre confort en ciudad y firmeza en carretera. Aunque hoy sus sistemas de infoentretenimiento puedan parecer sencillos, en su momento ofrecía una conectividad y unas opciones multimedia que lo situaban a la vanguardia de su competido segmento.

Competencia

El Audi A1 no competía, reinaba en su propio espacio. Sin embargo, tuvo que medirse con rivales de gran carisma. El MINI Cooper D era su adversario más directo, apelando a un espíritu retro y una conducción tipo kart. Otros como el Alfa Romeo MiTo o el Citroën DS3 intentaron plantarle cara con diseño y personalidad, pero pocos podían igualar la abrumadora sensación de calidad interior y el prestigio de marca que ofrecía el pequeño de Ingolstadt. Era una batalla entre el corazón pasional de sus rivales y la perfecta combinación de razón y emoción del A1.

Conclusión

El Audi A1 1.6 TDI de 105 CV es mucho más que un coche; es una experiencia concentrada. Demostró que el lujo, la calidad y el placer de conducir no entienden de tamaños. Fue la elección perfecta para el conductor urbano que no quería compromisos, ofreciendo una eficiencia extraordinaria, un diseño atemporal y una sensación de producto 'redondo' que perdura con el paso de los años. Un pequeño gigante que dejó una huella imborrable, un coche que se compra con la cabeza pero se disfruta con el corazón.