Audi A1 2.0 TFSI 256 CV quattro (2012-2013)

2010
Gasolina
AWD
Manual 6v
Audi A1 - Vista 1
Audi A1 - Vista 2
Audi A1 - Vista 3
Audi A1 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A1

Potencia

256CV

Par

350Nm

Consumo

8.6l/100

Emisiones

157g/km

0-100 km/h

5.7s

Vel. Máx.

245km/h

Peso

1465kg

Precio

53,600

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

AWD

Plazas

4 / 3 puertas

Maletero

210 L

Depósito

45 L

Potencia

188 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima256 CV / 188 kW
Par máximo350 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito45 L
Maletero210 L

Análisis detallado del Audi A1 2.0 TFSI 256 CV quattro (2012-2013)

Descripción general

El Audi A1 quattro no es un A1 cualquiera; es una leyenda en frasco pequeño. Nacido en 2012 como una edición especial y exclusiva, este pequeño cohete de bolsillo encapsula la esencia más pura de Audi: un motor 2.0 TFSI desbordante de potencia con 256 caballos, la icónica tracción total quattro y un cambio manual de seis velocidades. Es la respuesta a una pregunta que nadie hizo, un ejercicio de ingeniería pasional que creó un coche de culto instantáneo, un objeto de deseo para quienes entienden que las mejores emociones a veces vienen en los envases más compactos.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del A1 quattro es redescubrir la conducción en su estado más visceral. La aceleración es brutal, un empuje contundente que te pega al asiento mientras el motor ruge con un sonido adictivo. Cada cambio de marcha con la caja manual es una conexión mecánica y directa con sus 350 Nm de par. Pero la verdadera magia aparece en las curvas. La tracción quattro te ancla al asfalto con una confianza sobrenatural, permitiéndote trazar con una precisión y una velocidad que desafían la lógica para un coche de su tamaño. No es solo rápido, es una experiencia inmersiva que te hace sentir parte de la máquina.

Diseño y estética

Su apariencia es una declaración de intenciones sutil pero poderosa. A primera vista, es un A1, pero los detalles lo delatan. Las enormes llantas de 18 pulgadas calzadas con neumáticos de perfil bajo, su carrocería de 3 puertas y su postura rebajada le confieren un aspecto musculoso y compacto, como un atleta listo para el sprint. No grita, pero su presencia impone. Es el perfecto 'sleeper', un lobo con piel de cordero que esconde un rendimiento extraordinario bajo una estética elegante y deportiva, típicamente Audi.

Tecnología y características

La tecnología de este A1 está completamente al servicio de las prestaciones. El corazón es el aclamado motor 2.0 TFSI con inyección directa y turbo, exprimido hasta los 256 CV. Pero la potencia sin control no sirve de nada, y ahí es donde brilla el sistema de tracción total quattro, gestionando la entrega de par a cada rueda para una motricidad impecable. A esto se suma un chasis afinado con una sofisticada suspensión trasera de paralelogramo deformable y una dirección electrohidráulica precisa y comunicativa. Es un compendio de la mejor ingeniería deportiva de Audi, concentrada en su plataforma más pequeña.

Competencia

Encontrar un rival directo para el Audi A1 quattro en su época es una tarea casi imposible. Por su concepto de utilitario superlativo, de edición limitada y con tracción total, jugaba en una liga propia. Mientras que coches como el MINI John Cooper Works GP ofrecían una filosofía radical similar, carecían de la tracción a las cuatro ruedas. Otros 'hot hatch' eran fantásticos, pero no alcanzaban su nivel de potencia, exclusividad ni su precio. El A1 quattro no fue creado para competir, sino para dominar un nicho que él mismo inventó.

Conclusión

El Audi A1 quattro es mucho más que un coche rápido; es una pieza de historia del automóvil, un capricho de ingenieros que se convirtió en un icono. Es irracionalmente caro, su maletero es pequeño y su consumo elevado, pero todos esos argumentos se desvanecen en la primera curva. Es una celebración de la conducción pura, un coche analógico y emocional en un mundo cada vez más digital. Quien posee uno no tiene simplemente un coche, tiene un tesoro, un futuro clásico que representa el pináculo de lo que un 'hot hatch' puede llegar a ser.