Audi A3 1.8 T 180 CV tiptronic Ambition (2000-2003)

2000
Gasolina
FWD
Automático 5v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

179CV

Par

235Nm

Consumo

9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.3s

Vel. Máx.

223km/h

Peso

1225kg

Precio

28,460

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

350 L

Depósito

55 L

Potencia

132 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima179 CV / 132 kW
Par máximo235 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Audi A3 1.8 T 180 CV tiptronic Ambition (2000-2003)

Descripción general

El Audi A3 de primera generación redefinió el concepto de compacto premium, y esta versión 1.8 T de 180 CV con cambio Tiptronic es la máxima expresión de su filosofía. Lanzado en el año 2000, representaba un sueño para muchos: la agilidad de un compacto, la potencia de un deportivo y la calidad de una berlina de lujo, todo en un envase atractivo y manejable. Era el coche que demostraba que no necesitabas un gran tamaño para disfrutar de grandes prestaciones y un estatus elevado.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A3 es sentir el empuje contundente y adictivo de su motor turbo. Desde apenas 2000 revoluciones, los 235 Nm de par te pegan al asiento, ofreciendo una aceleración vigorosa y constante que hace de los adelantamientos un mero trámite. El cambio Tiptronic de 5 velocidades, aunque no es un prodigio de rapidez, aporta una suavidad exquisita en conducción tranquila y permite un control manual para exprimir el motor en carreteras de curvas. Su chasis transmite una sensación de aplomo y seguridad inquebrantable, un coche plantado sobre el asfalto que invita a devorar kilómetros con una confianza absoluta.

Diseño y estética

El diseño del Audi A3 de esta generación es un ejercicio de elegancia y atemporalidad. Sus líneas limpias y fluidas han envejecido con una dignidad asombrosa. La carrocería de 3 puertas acentúa su carácter dinámico y juvenil, con una silueta compacta y musculosa. Por dentro, la sensación es de estar en un coche de una categoría superior. Los ajustes perfectos, la calidad de los materiales y la icónica iluminación roja de los mandos crearon un estándar de calidad interior que sus rivales tardaron años en igualar. Es un habitáculo que te abraza y te hace sentir especial.

Tecnología y características

En su época, este A3 era un escaparate tecnológico. El corazón de todo era su motor 1.8T, una joya de la ingeniería con 5 válvulas por cilindro, turbo e intercooler que lograba un rendimiento excepcional para su cilindrada. La transmisión Tiptronic, derivada de Porsche, ofrecía lo mejor de dos mundos: la comodidad de un automático y la implicación de un cambio secuencial. A esto se sumaban elementos de seguridad activa como el control de estabilidad y un equipamiento de confort que lo situaban a la vanguardia de su segmento.

Competencia

En el exclusivo club de los compactos premium de principios de siglo, el A3 1.8T se enfrentaba a rivales de gran calibre. Su principal adversario era el BMW Serie 3 Compact, que ofrecía la pureza de la propulsión trasera y una conducción más purista. También competía con el Mercedes-Benz C SportCoupé, que jugaba la carta del diseño y el confort. Dentro de su propio grupo, el Volkswagen Golf GTI era su hermano de plataforma, compartiendo motorización pero con un enfoque ligeramente menos lujoso y más accesible. El A3 se distinguía por su equilibrio perfecto entre deportividad, calidad percibida y una imagen de marca muy potente.

Conclusión

El Audi A3 1.8 T Tiptronic no es solo un coche, es un icono de una época. Representa el momento en que los compactos alcanzaron la madurez, ofreciendo un nivel de prestaciones, calidad y tecnología que antes estaba reservado a segmentos superiores. Hoy, más de dos décadas después, sigue siendo un vehículo increíblemente gratificante, un futuro clásico que combina un rendimiento emocionante con una calidad de construcción que perdura. Es la prueba de que un gran coche no se mide en metros, sino en las sensaciones que es capaz de transmitir.