Audi A3 1.9 TDI Attraction Automático · 110 CV (2000)

2000
Gasóleo
FWD
Automático 4v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

110CV

Par

235Nm

Consumo

6.2l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

11.7s

Vel. Máx.

191km/h

Peso

1200kg

Precio

22,724

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 4v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

350 L

Depósito

55 L

Potencia

81 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima110 CV / 81 kW
Par máximo235 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 4v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Audi A3 1.9 TDI Attraction Automático · 110 CV (2000)

Descripción general

El Audi A3 del año 2000 no era solo un coche, era la materialización de un concepto revolucionario: el compacto premium. En esta versión, el corazón de la bestia es el legendario motor 1.9 TDI de 110 caballos, un propulsor que prometía y entregaba fiabilidad y un consumo ridículo, todo ello envuelto en la comodidad de una transmisión automática. Fue el coche que demostró que no necesitabas una gran berlina para sentir la calidad y el prestigio de los cuatro aros.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A3 es un viaje en el tiempo a una era de sensaciones puras. El empuje del motor TDI, con su generoso par de 235 Nm disponible desde muy bajas vueltas, te pegaba al asiento con una contundencia que enamoraba. No era un velocista puro, pero su capacidad para ganar velocidad en marchas largas transmitía una seguridad y un aplomo inquebrantables. La caja automática de 4 velocidades, aunque hoy parezca sencilla, transformaba el tráfico urbano en un paseo, aportando una suavidad exquisita. En carretera, su chasis bien afinado te invitaba a enlazar curvas con una confianza y una nobleza que solo Audi sabía imprimir en sus coches.

Diseño y estética

El diseño de la primera generación del A3 es una obra maestra de atemporalidad. Sus formas redondeadas, su línea de cintura alta y su aspecto compacto pero musculoso crearon una silueta que, más de dos décadas después, sigue girando cabezas. La carrocería de 3 puertas acentuaba su espíritu juvenil y dinámico. Por dentro, el flechazo era instantáneo. La calidad de los plásticos, el tacto de los botones y el ajuste perfecto de cada pieza te hacían sentir en un coche de una categoría muy superior. La icónica iluminación roja del cuadro de mandos creaba una atmósfera íntima y deportiva al caer la noche, un sello inconfundible de la marca.

Tecnología y características

Para su época, este A3 era un escaparate tecnológico. El motor 1.9 TDI con inyección directa, turbo de geometría variable e intercooler era una joya de la ingeniería diésel, un referente en rendimiento y eficiencia. La transmisión automática era un lujo poco común en el segmento, y elementos como los frenos de disco en las cuatro ruedas o las barras estabilizadoras en ambos ejes demostraban que la seguridad y el comportamiento dinámico eran una prioridad absoluta. Fue un coche que democratizó la tecnología de gamas altas, poniéndola al alcance en un formato compacto y deseable.

Competencia

El Audi A3 jugó en una liga propia, creando el nicho de los compactos premium. Sin embargo, se midió con los pesos pesados de la categoría, como su primo el Volkswagen Golf IV, el innovador Ford Focus o el sólido Opel Astra. También plantó cara a rivales directos como el BMW Serie 3 Compact. Frente a todos ellos, el A3 se impuso con un argumento demoledor: una imagen de marca aspiracional, una calidad de construcción que rozaba la perfección y la magia de su motor TDI, que lo convertía en un devorador de kilómetros incansable y económico.

Conclusión

Este Audi A3 1.9 TDI Automático fue mucho más que un simple medio de transporte; fue un símbolo de estatus y buen gusto. Consiguió la cuadratura del círculo al unir la eficiencia de un diésel, la practicidad de un compacto y el refinamiento de una marca premium. Era el compañero ideal, capaz de enfrentarse a la jungla urbana con suavidad y de devorar autopistas con un aplomo y una economía sorprendentes. Un coche que no solo dejó una huella imborrable en la historia del automóvil, sino también en el corazón de todos los que tuvieron la suerte de conducirlo.