Audi A3 1.9 TDI 130 CV tiptronic Ambition (2000-2003)

2000
Gasóleo
FWD
Automático 5v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

131CV

Par

310Nm

Consumo

6.5l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.8s

Vel. Máx.

200km/h

Peso

1245kg

Precio

26,770

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

350 L

Depósito

55 L

Potencia

96 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima131 CV / 96 kW
Par máximo310 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Audi A3 1.9 TDI 130 CV tiptronic Ambition (2000-2003)

Descripción general

El Audi A3 de primera generación redefinió lo que un coche compacto podía ser. En su versión con el motor 1.9 TDI de 130 caballos y el cambio Tiptronic, se convirtió en un objeto de deseo, una máquina que prometía la solidez alemana, unas prestaciones contundentes y el confort de una transmisión automática. Fue el coche que demostró que no necesitabas una gran berlina para sentir la calidad y el prestigio de los cuatro aros, encapsulando un espíritu de éxito y modernidad a principios del nuevo milenio.

Experiencia de conducción

Conducir este A3 es sentir la fuerza bruta y controlada de una era dorada del diésel. El motor 1.9 TDI empuja con una determinación que te pega al asiento, especialmente a partir de las 1900 revoluciones, donde sus 310 Nm de par se desatan con una patada adictiva y gloriosa. Los adelantamientos se convierten en un mero trámite. El cambio Tiptronic, aunque no tiene la rapidez de los sistemas actuales, ofrece una suavidad exquisita para el día a día y te permite tomar el control cuando la carretera te invita a jugar. El aplomo del chasis es total, transmitiendo una sensación de seguridad y robustez inquebrantable a cualquier velocidad, un refugio de calidad rodando sobre el asfalto.

Diseño y estética

Su diseño es una lección de elegancia atemporal. Las líneas puras y la carrocería de 3 puertas esculpen una silueta compacta y musculosa que ha envejecido con una dignidad asombrosa. Cada detalle, desde el ajuste milimétrico de los paneles hasta el sonido sólido de las puertas al cerrar, grita calidad. Por dentro, el A3 te abraza con un interior que superaba a todos sus rivales. Los materiales, el tacto de los botones y la icónica iluminación roja del cuadro de instrumentos creaban una atmósfera premium, un santuario personal que te hacía sentir especial en cada trayecto.

Tecnología y características

Bajo una apariencia sobria se escondía tecnología de vanguardia para su época. El corazón de este coche, el motor TDI con tecnología bomba-inyector, era una obra de ingeniería capaz de ofrecer una potencia y un par extraordinarios con un consumo contenido. La caja de cambios Tiptronic de 5 velocidades representaba el lujo y la comodidad, permitiendo una conducción relajada en ciudad o un manejo secuencial en carretera. Elementos como el climatizador automático o el control de estabilidad (ESP), a menudo presentes, lo situaban como un referente tecnológico en su segmento, un coche adelantado a su tiempo.

Competencia

En el olimpo de los compactos premium, el A3 no estaba solo. Se medía cara a cara con el BMW Serie 3 Compact, que ofrecía una conducción más purista y propulsión trasera, y con el Mercedes-Benz SportCoupé, que apostaba por la elegancia de la estrella. Su rival más cercano, sin embargo, era su primo, el Volkswagen Golf IV, con quien compartía plataforma y mecánica, ofreciendo una calidad similar a un precio más accesible. Para los que buscaban más pasión en el diseño y la conducción, el Alfa Romeo 147 se presentaba como una alternativa con alma italiana, aunque sin la misma percepción de solidez germana.

Conclusión

Este Audi A3 no es simplemente un coche, es un icono, el símbolo de una generación. Representó la culminación del diésel prestacional en un formato compacto y deseable. Conducirlo era y sigue siendo una experiencia gratificante, una mezcla perfecta de potencia, calidad y prestigio. Un coche que te hacía sentir inteligente por haberlo elegido y que te recompensaba con una fiabilidad legendaria y un placer de conducción diario. Su legado perdura, recordándonos una época en la que Audi consolidó su lugar en la cima del mundo del automóvil.