Audi A3 1.6 FSI Attraction · 116 CV (2005-2007)

2005
Gasolina
FWD
Manual 6v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

116CV

Par

155Nm

Consumo

6.6l/100

Emisiones

158g/km

0-100 km/h

10.9s

Vel. Máx.

196km/h

Peso

1300kg

Precio

22,930

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

350 L

Depósito

55 L

Potencia

85 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima116 CV / 85 kW
Par máximo155 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero350 L

Análisis detallado del Audi A3 1.6 FSI Attraction · 116 CV (2005-2007)

Descripción general

El Audi A3 de 2005 no era solo un coche, era una declaración de intenciones. En un mundo donde los compactos eran vistos como meros vehículos funcionales, Audi elevó el listón, ofreciendo una experiencia premium en un formato contenido. Esta versión 1.6 FSI Attraction representaba el acceso a ese universo de calidad, diseño y prestigio, un sueño alcanzable que combinaba la practicidad diaria con el inconfundible sello de los cuatro aros.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del A3 1.6 FSI es sentir un equilibrio magistral. Sus 116 caballos, entregados de forma suave y progresiva por el motor de inyección directa, no buscan dejarte sin aliento en cada semáforo, sino ofrecer una respuesta refinada y suficiente para el día a día. La caja de cambios manual de seis velocidades es una delicia por su precisión, invitando a jugar con ella en carreteras de curvas. Es aquí donde el chasis brilla con luz propia, transmitiendo una sensación de aplomo y seguridad que te hace sentir conectado al asfalto. No es un deportivo radical, es un compañero de viaje ágil y noble que inspira una confianza absoluta.

Diseño y estética

El diseño del Audi A3 de esta generación es un ejercicio de elegancia atemporal. La introducción de la parrilla 'Singleframe' le otorgó una presencia imponente y moderna que ha marcado la identidad de la marca durante años. Sus líneas son puras, musculosas y perfectamente proporcionadas, creando una silueta compacta que destila deportividad y clase. Pero es al abrir la puerta donde la magia realmente sucede. El interior te recibe con un ajuste y una calidad de materiales que eran, y siguen siendo, la referencia en su categoría. Cada botón, cada superficie, transmite una solidez y un tacto que te recuerdan constantemente que estás en un coche especial.

Tecnología y características

Aunque hoy pueda parecer modesto, en su momento, el A3 1.6 FSI estaba a la vanguardia tecnológica en su segmento. El corazón del coche, su motor de inyección directa de gasolina, buscaba optimizar el consumo y la eficiencia sin sacrificar la suavidad. La suspensión trasera de paralelogramo deformable, más propia de segmentos superiores, garantizaba un comportamiento dinámico excepcional. Además, la dirección con asistencia variable según la velocidad y un equipamiento de seguridad activa y pasiva muy completo demostraban el compromiso de Audi por ofrecer no solo lujo, sino también innovación y protección.

Competencia

En el competitivo olimpo de los compactos premium de mediados de los 2000, el Audi A3 no estaba solo. Su principal némesis era el BMW Serie 1, que apostaba por la tracción trasera y una conducción más purista para robar corazones. Otro rival de peso era el Mercedes-Benz Clase C Sportcoupé, que jugaba la carta de la elegancia y el confort. Sin embargo, no se puede olvidar a su primo, el Volkswagen Golf V, con quien compartía plataforma pero que representaba una alternativa más racional y accesible, aunque sin el mismo nivel de prestigio que el Audi.

Conclusión

El Audi A3 1.6 FSI de 2005 es mucho más que un coche; es un icono que democratizó el lujo y la calidad en el segmento compacto. Su equilibrio entre un diseño que enamora, un interior que te abraza con su calidad y un comportamiento en carretera noble y seguro, lo convierten en una opción increíblemente inteligente y emocional, incluso hoy en día. Es la prueba de que un coche bien hecho trasciende el paso del tiempo, ofreciendo una experiencia de conducción y posesión que sigue siendo profundamente satisfactoria.