Audi A3 1.6 TDI 105 CV Ambition (2012)

2012
Gasóleo
FWD
Manual 6v

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

105CV

Par

250Nm

Consumo

3.8l/100

Emisiones

99g/km

0-100 km/h

10.7s

Vel. Máx.

195km/h

Peso

1305kg

Precio

27,230

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 3 puertas

Maletero

365 L

Depósito

50 L

Potencia

77 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima105 CV / 77 kW
Par máximo250 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito50 L
Maletero365 L

Análisis detallado del Audi A3 1.6 TDI 105 CV Ambition (2012)

Descripción general

El Audi A3 de 2012 no es solo un coche, es el referente que redefinió el concepto de compacto premium. Con esta generación, Audi destiló la esencia de sus hermanos mayores en un formato ágil y accesible, creando una máquina que enamora por su equilibrio perfecto entre eficiencia, calidad percibida y un inconfundible placer de conducción. Este 1.6 TDI de 105 CV representaba la puerta de entrada a un mundo de sofisticación y sensaciones únicas.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A3 es una experiencia de control y refinamiento. El motor 1.6 TDI, con sus 250 Nm de par desde muy bajas vueltas, empuja con una suavidad y una determinación que sorprenden. No busca récords de aceleración, sino ofrecer una respuesta llena y constante que hace de cada viaje un placer. La caja de cambios manual de seis velocidades es precisa y de tacto delicioso, conectándote directamente con la mecánica. El chasis, en este acabado Ambition, se siente firme y aplomado, transmitiendo una seguridad inmensa en cada curva sin sacrificar el confort, logrando que te sientas en un coche de una categoría superior.

Diseño y estética

Su diseño es una lección de elegancia atemporal y proporciones perfectas. Las líneas afiladas y la icónica parrilla Singleframe le otorgan una presencia atlética y distinguida. La carrocería de tres puertas acentúa su carácter dinámico, mientras que la firma lumínica de sus faros le confiere una mirada inconfundible. Por dentro, el A3 te abraza con un ambiente de lujo minimalista. La calidad de los materiales es excepcional y cada botón, cada ajuste, transmite una solidez abrumadora. El salpicadero, limpio y orientado al conductor, con su pantalla retráctil, fue una declaración de intenciones que marcó una época.

Tecnología y características

En su momento, este A3 fue un escaparate tecnológico. El sistema de infoentretenimiento MMI con su pantalla escamoteable era el centro neurálgico de un habitáculo moderno y funcional. Más allá del entretenimiento, incorporaba soluciones de eficiencia como el sistema Start-Stop, que contribuía a lograr consumos increíblemente bajos. El propio motor TDI con inyección por conducto común era una pieza de ingeniería avanzada, capaz de ofrecer un rendimiento solvente con una sed de combustible mínima, como demuestran sus 3.8 litros a los cien. La dirección asistida electromecánica y su puesta a punto completaban un conjunto tecnológicamente muy avanzado para su segmento.

Competencia

En el olimpo de los compactos premium, el A3 se enfrentaba a dos titanes: el BMW Serie 1 y el Mercedes-Benz Clase A. Mientras el BMW apostaba por la purpurina de la tracción trasera y una conducción más visceral, y el Clase A rompía moldes con un diseño más vanguardista y juvenil, el Audi A3 se erigía como el maestro del equilibrio. Ofrecía una calidad interior que ninguno de los dos podía igualar, un confort de marcha soberbio y una eficiencia que lo convertían en la opción más racional y completa, sin renunciar a un dinamismo y una imagen que enamoraban a primera vista.

Conclusión

Este Audi A3 1.6 TDI es mucho más que la suma de sus partes. Es la materialización de la inteligencia y la elegancia en formato compacto. Un coche que te hace sentir especial cada día, ya sea en el trayecto al trabajo o en un largo viaje por carretera. Representa la compra lógica con el corazón, un vehículo que ha envejecido con una dignidad asombrosa y que sigue siendo, a día de hoy, un objeto de deseo. Es la prueba de que no se necesita un gran tamaño para tener un gran coche.