Audi A3 Sportback 1.6 Attraction · 102 CV (2004-2008)

2004
Gasolina
FWD
Manual 5v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

102CV

Par

148Nm

Consumo

7.2l/100

Emisiones

171g/km

0-100 km/h

12.2s

Vel. Máx.

185km/h

Peso

1320kg

Precio

23,090

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

370 L

Depósito

55 L

Potencia

75 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima102 CV / 75 kW
Par máximo148 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero370 L

Análisis detallado del Audi A3 Sportback 1.6 Attraction · 102 CV (2004-2008)

Descripción general

El Audi A3 Sportback de 2004 no era solo un coche, era una declaración de intenciones. Con esta generación, Audi consolidó su dominio en el segmento de los compactos premium, ofreciendo por primera vez la versatilidad de una carrocería de cinco puertas sin sacrificar un ápice del estilo y la calidad que definen a la marca. La versión 1.6 Attraction se presentaba como la puerta de entrada a este universo, un equilibrio perfecto entre la aspiración de poseer un Audi y la racionalidad de un motor fiable y contenido.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del A3 1.6 es una experiencia que apela más a la serenidad que a la adrenalina. Sus 102 caballos no buscan romper cronómetros, sino entregar una respuesta suave y progresiva, ideal para el día a día. El tacto del cambio manual de 5 velocidades es preciso, casi quirúrgico, y cada inserción transmite una sensación de solidez mecánica. El verdadero corazón de este coche reside en su chasis. El aplomo en carretera es soberbio, con una suspensión que filtra las imperfecciones con maestría pero que mantiene la compostura en curva, invitando a una conducción fluida y segura. Es un coche que te hace sentir bien, protegido por una calidad de rodadura que era, y sigue siendo, una referencia.

Diseño y estética

El diseño del Audi A3 Sportback es una lección de elegancia atemporal. Fue el modelo que estrenó la icónica parrilla 'Singleframe' que definiría a la marca durante años, un frontal con carácter que se integra en unas líneas fluidas y proporcionadas. No hay estridencias, solo superficies limpias y una silueta atlética que ha envejecido con una dignidad asombrosa. Por dentro, el flechazo es instantáneo. La calidad de los materiales, el ajuste milimétrico de cada panel y la iluminación rojiza de los mandos crean una atmósfera que te envuelve. Sentarse en él es entender por qué Audi es sinónimo de interior premium; todo está donde debe estar, con un tacto que satisface los sentidos.

Tecnología y características

Aunque hoy sus sistemas puedan parecer sencillos, en 2004 el A3 estaba a la vanguardia de su segmento. La seguridad era una prioridad, con un chasis robusto y la inclusión de controles de estabilidad y tracción que aportaban una confianza total. La dirección con asistencia variable según la velocidad era una delicia, precisa en carretera y suave en ciudad. El interior, aunque sin las pantallas actuales, ofrecía un ordenador de a bordo completo y un sistema de climatización y sonido de alta fidelidad que creaban un ambiente de confort tecnológico. Su verdadera proeza tecnológica estaba en su construcción y en su sofisticada suspensión trasera de paralelogramo deformable, un esquema reservado a coches de categoría superior que garantizaba un comportamiento dinámico excepcional.

Competencia

En el olimpo de los compactos premium de la época, el A3 Sportback se enfrentaba a dos grandes titanes. Por un lado, el BMW Serie 1, que ofrecía la pureza de la propulsión trasera y una conducción más visceral y deportiva. Por otro, el Mercedes-Benz Clase A, que jugaba la carta de la innovación en espacio y versatilidad con su concepto de monovolumen compacto. Frente a ellos, el Audi A3 se erigía como el maestro del equilibrio: ofrecía una calidad interior insuperable, un diseño que aunaba elegancia y deportividad, y un confort de marcha que lo convertía en el compañero de viaje ideal, sin renunciar a un comportamiento dinámico noble y predecible.

Conclusión

El Audi A3 Sportback 1.6 Attraction es mucho más que la suma de sus partes. Es la materialización del equilibrio perfecto. Un coche que te conquistaba con un diseño que perdura, te mimaba con un interior de lujo y te transmitía seguridad con un chasis impecable. No era el más rápido ni el más espacioso, pero hacía que cada trayecto, por mundano que fuera, se sintiera especial. Representa una época en la que la calidad de construcción y las sensaciones de solidez eran el verdadero lujo, un legado que lo convierte, aún hoy, en una opción increíblemente inteligente y emocional para quien busca un coche con alma y distinción.