Audi A3 Sportback Ambition 2.0 TDI 140 CV S tronic DPF (2010)

2008
Gasóleo
FWD
Automático 6v
Audi A3 - Vista 1
Audi A3 - Vista 2
Audi A3 - Vista 3
Audi A3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A3

Potencia

140CV

Par

320Nm

Consumo

4.9l/100

Emisiones

129g/km

0-100 km/h

8.7s

Vel. Máx.

210km/h

Peso

1460kg

Precio

31,850

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

370 L

Depósito

55 L

Potencia

103 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima140 CV / 103 kW
Par máximo320 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito55 L
Maletero370 L

Análisis detallado del Audi A3 Sportback Ambition 2.0 TDI 140 CV S tronic DPF (2010)

Descripción general

El Audi A3 Sportback de 2010 no es solo un coche, es la materialización del equilibrio perfecto en el segmento compacto premium. Representa la aspiración de conducir un vehículo que combina la practicidad de cinco puertas con la elegancia y el dinamismo inherentes a la marca de los cuatro aros. Este modelo, con su potente motor TDI y el cambio S tronic, se convirtió en un objeto de deseo y en una referencia para todos sus competidores.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A3 es una experiencia que involucra todos los sentidos. El motor 2.0 TDI de 140 CV empuja con una contundencia que emociona, entregando sus 320 Nm de par desde muy bajas vueltas y haciéndote sentir pegado al asiento. La caja de cambios S tronic de doble embrague es una obra de arte de la ingeniería; sus cambios son tan rápidos e imperceptibles que el flujo de potencia nunca se interrumpe, creando una aceleración lineal y adictiva. Su chasis, con una puesta a punto firme pero no incómoda, transmite una confianza absoluta en cada curva, permitiendo un paso por curva rápido y estable que dibuja una sonrisa en tu rostro.

Diseño y estética

Su diseño es una lección de atemporalidad y elegancia deportiva. Las líneas fluidas y las proporciones perfectas del Sportback crean una silueta que, incluso hoy, sigue girando cabezas. No hay estridencias, solo una pureza de formas que denota clase. Al abrir la puerta, te recibe un interior que fue la referencia absoluta de su época. La calidad de los materiales, el tacto de cada botón y el ajuste milimétrico de cada panel te envuelven en una atmósfera de lujo y solidez que muy pocos coches de su tamaño podían ofrecer.

Tecnología y características

En su corazón tecnológico late la combinación del eficiente motor TDI con inyección por conducto común y el avanzado cambio S tronic de 6 velocidades. Esta transmisión de doble embrague, heredada de la competición, ofrecía una rapidez y suavidad que transformaban por completo la experiencia de conducción, adelantándose a su tiempo. Además, elementos como la dirección asistida electromecánica sensible a la velocidad y un sistema de infoentretenimiento intuitivo demostraban el compromiso de Audi por integrar la tecnología no solo para el rendimiento, sino también para el confort del día a día.

Competencia

En el selecto club de los compactos premium de su tiempo, el Audi A3 Sportback se enfrentaba a titanes como el BMW Serie 1 y el Mercedes-Benz Clase B. Mientras el BMW apostaba por la propulsión trasera y un tacto más purista, y el Mercedes se centraba en el espacio y la versatilidad, el A3 encontró su propio camino. Ofrecía un equilibrio magistral entre confort y deportividad, una calidad de acabados interiores que se sentía un paso por delante y la eficiencia de su conjunto motor-cambio, que lo convirtieron en la opción más completa y redonda para muchos conductores.

Conclusión

Este Audi A3 Sportback 2.0 TDI S tronic es mucho más que la suma de sus partes. Es un coche que te hace sentir especial cada vez que lo conduces. Representa la compra inteligente y pasional al mismo tiempo: un vehículo práctico para el día a día, pero con el alma y el rendimiento para disfrutar de la carretera. Su legado es el de haber definido lo que un compacto premium debe ser: sofisticado, dinámico, increíblemente bien construido y, sobre todo, un placer de poseer y conducir.