Audi A4 Avant 2.5 TDI 155 CV 6 vel. (2001-2002)

2001
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

155CV

Par

310Nm

Consumo

7l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.6s

Vel. Máx.

219km/h

Peso

1560kg

Precio

34,320

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

442 L

Depósito

70 L

Potencia

114 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima155 CV / 114 kW
Par máximo310 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero442 L

Análisis detallado del Audi A4 Avant 2.5 TDI 155 CV 6 vel. (2001-2002)

Descripción general

El Audi A4 Avant del 2001 con el motor 2.5 TDI de 155 caballos es mucho más que un coche familiar; es la encarnación de una era dorada para Audi. Representa el momento en que la marca de los cuatro aros consolidó su asalto al trono de las berlinas premium, ofreciendo un vehículo que combinaba a la perfección la elegancia, la potencia de un V6 diésel y una versatilidad que enamoró a miles de familias en toda Europa. Era un símbolo de estatus y buen gusto, una máquina de devorar kilómetros con una calidad de construcción que se sentía en cada detalle.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A4 Avant es redescubrir el placer de conducir. El corazón de la experiencia es su motor V6 TDI, que desde apenas 1400 revoluciones empuja con una fuerza contundente y progresiva, acompañada de un murmullo mecánico refinado y adictivo. La caja de cambios manual de 6 velocidades te conecta directamente con la mecánica, permitiendo exprimir un rendimiento notable para su época. Su aplomo en carretera es imperial; gracias a un chasis sofisticado, el coche se siente pegado al asfalto, transmitiendo una seguridad y un confort que invitan a viajar sin fin.

Diseño y estética

El diseño del Audi A4 B6 es una lección de elegancia atemporal. Sus líneas, limpias y proporcionadas, huyen de cualquier estridencia para crear una silueta que, más de veinte años después, sigue luciendo moderna y distinguida. La carrocería Avant no es un simple añadido práctico, sino una extensión natural y armoniosa del diseño, que le confiere un aire dinámico y sofisticado. Cada panel y cada junta hablan de una atención al detalle y una calidad de fabricación que definieron a Audi y que se perciben con solo mirarlo.

Tecnología y características

Bajo su piel de acero alemán, este A4 escondía tecnología avanzada para su tiempo. El propulsor V6 TDI no era un diésel cualquiera; su sistema de inyección directa, turbo de geometría variable e intercooler representaban la vanguardia de la eficiencia y el rendimiento. Sin embargo, la verdadera magia residía en su chasis. La suspensión de paralelogramo deformable tanto en el eje delantero como en el trasero, una solución heredada de categorías superiores, le otorgaba un equilibrio sublime entre confort de marcha y agilidad en curva, marcando una clara diferencia con sus competidores.

Competencia

En el competitivo ring de los familiares premium de principios de siglo, el Audi A4 Avant se enfrentaba a dos titanes alemanes: el BMW Serie 3 Touring, que siempre jugaba la carta de la deportividad y la tracción trasera, y el Mercedes-Benz Clase C Estate, el eterno referente en confort y prestigio. El A4 encontró su propio espacio ofreciendo un equilibrio magistral. No era tan radicalmente deportivo como el BMW, ni tan puramente confortable como el Mercedes, pero su combinación de diseño exquisito, una calidad interior soberbia y el empuje de su motor V6 lo convirtieron en la opción más completa y balanceada para muchos conductores.

Conclusión

El Audi A4 Avant 2.5 TDI de 155 CV es una pieza clave en la historia del automóvil moderno. Fue el coche que demostró que un familiar diésel podía ser emocionante, lujoso y tremendamente deseable. Hoy, es un futuro clásico que nos recuerda una época en la que la ingeniería mecánica, la calidad de los materiales y un diseño puro eran los pilares de un gran coche. Conducirlo es un viaje nostálgico a la cima de la era diésel, una experiencia auténtica que deja una huella imborrable de solidez y buen hacer.