Audi A4 1.9 TDI 115 CV (2000-2001)

1999
Gasóleo
FWD
Manual 5v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

116CV

Par

285Nm

Consumo

5.3l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.5s

Vel. Máx.

200km/h

Peso

1425kg

Precio

26,625

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

440 L

Depósito

62 L

Potencia

85 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima116 CV / 85 kW
Par máximo285 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero440 L

Análisis detallado del Audi A4 1.9 TDI 115 CV (2000-2001)

Descripción general

El Audi A4 1.9 TDI de 115 CV representa una era dorada para las berlinas diésel. Lanzado a principios del nuevo milenio, este modelo se consolidó como el corazón de la gama A4, ofreciendo una combinación magistral de calidad de construcción, eficiencia y un refinamiento que lo situaba un paso por delante de sus competidores generalistas. Era el coche que aspiraba a todo: perfecto para largos viajes por autopista, solvente en el día a día y con el prestigio inherente de los cuatro aros en la parrilla.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A4 es redescubrir una forma de conducir que ya no existe. El motor 1.9 TDI, con su tecnología de bomba-inyector, entrega un empuje contundente y lleno de carácter desde bajas vueltas. No es el más silencioso, pero esa rumorosidad mecánica transmite una sensación de poder y durabilidad. En carretera, su aplomo es soberbio; se siente como un coche tallado en un solo bloque de granito, transmitiendo una seguridad y una calidad de rodadura que invitan a devorar kilómetros sin descanso. La caja de cambios manual de 5 velocidades es precisa y el chasis, aunque no deportivo, ofrece un equilibrio admirable entre confort y control.

Diseño y estética

El diseño del Audi A4 de esta generación es un ejercicio de elegancia atemporal. Sus líneas, puras, sobrias y perfectamente proporcionadas, huyen de cualquier artificio y han envejecido con una dignidad excepcional, manteniendo una presencia que muchos coches modernos envidian. Por dentro, la sensación es aún más impactante. La calidad de los materiales, el ajuste milimétrico de cada panel y la icónica iluminación roja de los mandos crearon un estándar en la industria. Sentarse en él es como entrar en una cápsula del tiempo de la excelencia alemana.

Tecnología y características

Aunque hoy pueda parecer sencillo, en su momento, este A4 estaba a la vanguardia. Su mayor proeza tecnológica residía bajo el capó: el sistema de inyección directa por bomba-inyector. Esta tecnología permitía alcanzar una presión de inyección muy elevada, logrando un par motor extraordinario de 285 Nm a solo 1900 rpm y unos consumos ridículamente bajos. Además, su chasis con suspensión delantera de paralelogramo deformable era una solución sofisticada que garantizaba un excelente contacto con el asfalto y un confort superior. Elementos como el climatizador automático o los airbags ya formaban parte de su ADN premium.

Competencia

En el competitivo segmento de las berlinas medias premium, el A4 se enfrentaba a dos titanes: el BMW Serie 3 (E46) y el Mercedes-Benz Clase C. Mientras que el BMW 320d ofrecía un tacto de conducción más deportivo y propulsión trasera, el Audi contraatacaba con su tracción delantera segura, una calidad de interiores percibida como superior y la robustez de su motor TDI. El Clase C, por su parte, jugaba la carta del confort supremo y la imagen de marca clásica. El A4 se posicionó inteligentemente en el medio, como la opción racional, equilibrada y tecnológicamente avanzada.

Conclusión

El Audi A4 1.9 TDI 115 CV no es solo un coche; es un hito. Representa el cénit de una ingeniería enfocada en la durabilidad, la eficiencia y la calidad sin compromisos. Su motor es una leyenda por derecho propio, y su chasis y acabados demostraron que se podía tener un coche premium sin renunciar a la lógica y la economía de uso. Hoy, más de dos décadas después, sigue siendo un vehículo admirable, un testimonio rodante de una época en la que los coches se construían para durar y para emocionar con su sólida ingeniería.