Audi A4 2.5 TDI 180 CV quattro 6 vel. S Line (2003-2004)

2001
Gasóleo
AWD
Manual 6v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

179CV

Par

370Nm

Consumo

7.6l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.4s

Vel. Máx.

226km/h

Peso

1595kg

Precio

39,580

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

445 L

Depósito

66 L

Potencia

132 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima179 CV / 132 kW
Par máximo370 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito66 L
Maletero445 L

Análisis detallado del Audi A4 2.5 TDI 180 CV quattro 6 vel. S Line (2003-2004)

Descripción general

El Audi A4 2.5 TDI quattro S Line de 2003 no es solo una berlina; es una declaración de intenciones. En una época dorada para los diésel de alto rendimiento, este modelo representaba la cúspide de la ingeniería alemana, fusionando la elegancia de una berlina ejecutiva con el alma de un deportivo y la seguridad inquebrantable de la tracción total quattro. Era el coche soñado por muchos, un símbolo de estatus y buen gusto que prometía viajes inolvidables.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante es una experiencia que despierta los sentidos. El empuje del motor V6 de 2.5 litros es contundente y adictivo, con sus 370 Nm de par disponibles desde muy bajas vueltas, catapultándote hacia adelante con una fuerza que parece inagotable. El cambio manual de 6 velocidades es preciso y te conecta directamente con la mecánica, mientras que la tracción quattro te ancla al asfalto con una confianza absoluta, sin importar las condiciones. La suspensión S Line, firme y comunicativa, dibuja cada curva con una precisión que emociona, convirtiendo cada trayecto en un placer de conducción puro.

Diseño y estética

El diseño del Audi A4 de esta generación es un ejercicio de elegancia atemporal. Sus líneas, limpias y proporcionadas, han envejecido con una gracia excepcional. El paquete S Line añade el toque justo de deportividad, con paragolpes más agresivos, llantas de 17 pulgadas y una altura rebajada que le confiere una presencia imponente sin caer en la estridencia. Por dentro, la calidad de los materiales y el ajuste de cada componente crean una atmósfera de lujo y solidez que te envuelve, un santuario donde cada detalle está pensado para el confort y el disfrute.

Tecnología y características

Bajo su piel clásica, este A4 escondía tecnología de vanguardia para su tiempo. El corazón era su motor V6 TDI con inyección directa y turbo de geometría variable, una obra de ingeniería que ofrecía un rendimiento excepcional con un consumo contenido. Sin embargo, la verdadera magia residía en el sistema de tracción total permanente quattro, un referente en seguridad y eficacia dinámica. A esto se sumaba un avanzado esquema de suspensiones de paralelogramo deformable en ambos ejes, garantizando un equilibrio perfecto entre confort y comportamiento deportivo.

Competencia

En el competitivo segmento de las berlinas premium, este A4 se enfrentaba a dos titanes alemanes. Su rival más directo era el BMW Serie 3, especialmente en su versión 330d, que ofrecía una experiencia de conducción más purista y enfocada en la propulsión trasera. Por otro lado, el Mercedes-Benz Clase C, con su C 270 CDI, apostaba por un confort de marcha superior y una imagen de elegancia más clásica. El Audi A4 se distinguía por su equilibrio, la seguridad de la tracción quattro y una calidad interior que a menudo se percibía como un punto superior.

Conclusión

El Audi A4 2.5 TDI quattro S Line es más que un coche; es un recuerdo de una época en la que los diésel podían ser emocionantes y las berlinas tenían un alma inconfundible. Representa un equilibrio magistral entre prestaciones, seguridad y calidad de construcción. Un vehículo completo, capaz de devorar kilómetros en autopista con un aplomo soberbio y de regalar sonrisas en una carretera de curvas. Hoy, sigue siendo un coche que inspira respeto y admiración, un clásico moderno que definió un estándar de excelencia.