Audi A4 2.0 · 131 CV (2004-2007)

2005
Gasolina
FWD
Manual 5v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

131CV

Par

195Nm

Consumo

8l/100

Emisiones

192g/km

0-100 km/h

9.9s

Vel. Máx.

212km/h

Peso

1415kg

Precio

28,800

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

96 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima131 CV / 96 kW
Par máximo195 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del Audi A4 2.0 · 131 CV (2004-2007)

Descripción general

El Audi A4 de 2005 no es solo un coche; es una declaración de principios de una época dorada de la ingeniería alemana. Representa el momento en que Audi consolidó su identidad premium, ofreciendo una berlina que fusiona elegancia, confort y una calidad de construcción que se siente en cada kilómetro. Este A4 2.0 es la puerta de entrada a una experiencia de conducción superior, un viaje en el tiempo a cuando la solidez y el refinamiento eran la máxima prioridad.

Experiencia de conducción

Al volante, el Audi A4 2.0 de 131 CV te envuelve en una atmósfera de calma y control. Su motor de gasolina es un prodigio de suavidad, entregando su potencia de forma lineal y serena, ideal para largos viajes por autopista donde el coche demuestra un aplomo imperturbable. No busca la explosividad, sino la confianza. La suspensión, con su avanzado esquema de paralelogramo deformable en ambos ejes, filtra las imperfecciones con una maestría que te hace sentir aislado del mundo exterior, mientras que la dirección precisa y el cambio manual de 5 velocidades te conectan con la carretera de una forma pura y satisfactoria.

Diseño y estética

El diseño del Audi A4 B7 es una lección de elegancia atemporal. Fue el modelo que estrenó la icónica parrilla 'Singleframe' que definiría a la marca durante más de una década. Sus líneas son limpias, proporcionadas y musculosas, transmitiendo una sensación de prestigio sin caer en la ostentación. Pero es al abrir la puerta donde su magia se revela por completo. El interior es un santuario de calidad, con materiales nobles, ajustes milimétricos y una ergonomía que roza la perfección. Cada botón, cada superficie, te recuerda que estás en un coche construido para durar y para ser disfrutado.

Tecnología y características

Aunque hoy sus sistemas puedan parecer sencillos, en 2005 este A4 estaba a la vanguardia. Su motor de 2.0 litros con 5 válvulas por cilindro y admisión variable era una pieza de ingeniería refinada, buscando la eficiencia y la suavidad de respuesta. La verdadera tecnología residía en su chasis, con una compleja suspensión multibrazo que garantizaba un comportamiento dinámico de primer nivel, combinando confort y seguridad de una manera que pocos podían igualar. Era un coche donde la innovación estaba al servicio de la experiencia de conducción, no de las distracciones.

Competencia

En el competitivo ring de las berlinas premium, el Audi A4 se enfrentaba a dos titanes: el BMW Serie 3, el eterno referente en deportividad, y el Mercedes-Benz Clase C, el rey del confort. El A4 supo encontrar su propio espacio vital, posicionándose como el equilibrio perfecto. Ofrecía una calidad interior superior a la de sus rivales, un diseño que enamoraba por su modernidad y elegancia, y una sensación de seguridad y solidez que lo convertían en la elección racional y pasional para muchos conductores que buscaban lo mejor de ambos mundos.

Conclusión

El Audi A4 2.0 de 2005 es mucho más que una berlina de segunda mano; es una inversión en calidad, confort y diseño atemporal. Es un coche que ha envejecido con una dignidad extraordinaria, manteniendo intacta esa sensación premium que lo caracterizaba. Para quien valore la ingeniería sólida, la conducción refinada y un habitáculo que es una obra de arte, este A4 sigue siendo una opción increíblemente gratificante. Es un recordatorio de que los grandes coches no se miden por sus pantallas, sino por las sensaciones que son capaces de transmitir.