Audi A4 3.0 TDI quattro DPF · 239 CV (2008-2010)

2008
Gasóleo
AWD
Manual 6v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

239CV

Par

500Nm

Consumo

6.6l/100

Emisiones

173g/km

0-100 km/h

6.1s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1730kg

Precio

45,070

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

480 L

Depósito

65 L

Potencia

176 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima239 CV / 176 kW
Par máximo500 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito65 L
Maletero480 L

Análisis detallado del Audi A4 3.0 TDI quattro DPF · 239 CV (2008-2010)

Descripción general

El Audi A4 3.0 TDI quattro de 2008 no es simplemente una berlina, es la encarnación del equilibrio perfecto entre potencia, elegancia y control. En una época donde la ingeniería alemana brillaba con luz propia, este modelo se erigió como un referente, combinando un corazón V6 diésel de un par motor colosal con la legendaria tracción total quattro y el placer de una caja de cambios manual. Es un coche que susurra sofisticación en parado y ruge capacidad en movimiento.

Experiencia de conducción

Conducirlo es una experiencia que inunda los sentidos. El empuje de sus 500 Nm desde apenas 1500 revoluciones te pega al asiento con una contundencia adictiva y lineal, haciendo que cualquier adelantamiento sea un mero trámite. El sonido del V6, grave y refinado, te hace olvidar que estás al volante de un diésel. La tracción quattro transmite una confianza absoluta, un aplomo inquebrantable sobre el asfalto que te invita a devorar kilómetros de autopista o a enlazar curvas con una precisión y seguridad que emocionan. El cambio manual te convierte en parte de la ecuación, conectándote directamente con una mecánica soberbia.

Diseño y estética

La generación B8 del A4 supuso una revolución estética. Sus líneas, más afiladas y musculosas, junto con la imponente parrilla Singleframe y la pionera firma lumínica de los LED diurnos, crearon una silueta que aún hoy se siente moderna y atlética. El interior es una lección de cómo crear una atmósfera premium: materiales nobles, ajustes milimétricos y una ergonomía que envuelve al conductor. Sentarse dentro es sentir la calidad, un santuario de calma y buen gusto que resiste el paso del tiempo con una dignidad asombrosa.

Tecnología y características

Más allá de su estética, este A4 era un portento tecnológico. Su motor 3.0 TDI con inyección common-rail y turbo de geometría variable representaba la cima de la eficiencia y el rendimiento diésel de la época. El sistema de tracción total quattro, con su diferencial central, era el alma del coche, una obra de ingeniería mecánica que garantizaba una motricidad óptima en cualquier circunstancia. A esto se sumaba una elaborada suspensión de paralelogramo deformable en ambos ejes y una dirección asistida variable con la velocidad, todo enfocado a crear una dinámica de conducción excepcional.

Competencia

En el olimpo de las berlinas premium, su batalla se libraba contra titanes como el BMW Serie 3 330d xDrive y el Mercedes-Benz Clase C 320 CDI 4MATIC. Mientras el BMW ofrecía un tacto de conducción ligeramente más ágil y deportivo y el Mercedes priorizaba un confort de marcha soberbio, el Audi A4 jugaba la carta del equilibrio perfecto. Se distinguía por un interior que marcaba la pauta en calidad y modernidad, y por una tracción quattro que le otorgaba una superioridad emocional y práctica cuando el clima se complicaba.

Conclusión

El Audi A4 3.0 TDI quattro es una máquina excepcional, un gran turismo disfrazado de berlina familiar. Es la elección para el conductor que valora la ingeniería de alta calidad, la potencia utilizable y una seguridad activa que roza la perfección. Representa una era en la que los grandes motores diésel y las cajas manuales podían coexistir en un conjunto de lujo y prestaciones. Un coche atemporal que, bien cuidado, sigue ofreciendo hoy un placer de conducción intenso y una sensación de solidez que pocos vehículos modernos pueden igualar.