Audi A4 3.0 TDI quattro S tronic 7 vel. DPF · 239 CV (2010-2011)

2008
Gasóleo
AWD
Automático 7v
Audi A4 - Vista 1
Audi A4 - Vista 2
Audi A4 - Vista 3
Audi A4 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A4

Potencia

239CV

Par

500Nm

Consumo

6.6l/100

Emisiones

174g/km

0-100 km/h

6.2s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1765kg

Precio

47,950

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 7v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

480 L

Depósito

65 L

Potencia

176 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima239 CV / 176 kW
Par máximo500 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 7v

Capacidades

Depósito65 L
Maletero480 L

Análisis detallado del Audi A4 3.0 TDI quattro S tronic 7 vel. DPF · 239 CV (2010-2011)

Descripción general

El Audi A4 de esta generación representó un salto cualitativo para la marca, y esta versión 3.0 TDI quattro es la máxima expresión de ese equilibrio. Es más que una berlina; es una declaración de intenciones, un vehículo que promete y cumple, combinando la elegancia de su linaje con una fuerza diésel que enamora desde el primer instante.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A4 es experimentar una oleada de potencia controlada. El motor V6 TDI empuja con una contundencia soberbia y lineal desde muy bajas vueltas, casi como una locomotora diésel de alta velocidad. El sonido, grave y refinado, acompaña una aceleración que te pega al asiento sin brusquedad. La tracción quattro transmite una seguridad absoluta, permitiendo trazar curvas con una precisión y aplomo que inspiran una confianza total, mientras la caja S tronic trabaja con una rapidez y suavidad casi telepáticas. Es un devorador de kilómetros nato, un coche que hace que cualquier viaje parezca demasiado corto.

Diseño y estética

El diseño del Audi A4 de 2008 es un ejercicio de elegancia atemporal. Sus líneas son fluidas, musculosas pero discretas, creando una silueta que ha envejecido con una gracia excepcional. No grita, susurra su estatus premium. El frontal, con su icónica parrilla Singleframe y la mirada afilada de sus faros, proyecta una imagen de seriedad y deportividad. Por dentro, la sensación es de estar en una cabina de primera clase. La calidad de los materiales, el tacto de cada botón y el ajuste milimétrico de cada panel crean un ambiente de lujo y solidez que pocos coches de su época podían igualar.

Tecnología y características

Bajo su piel, este A4 es un compendio de la mejor ingeniería alemana de su tiempo. El corazón es el motor 3.0 TDI, una joya de la mecánica diésel con inyección common-rail y un par motor abrumador gestionado a la perfección. La transmisión S tronic de doble embrague era una maravilla tecnológica, ofreciendo cambios de marcha instantáneos sin interrumpir la entrega de potencia. Pero la verdadera magia reside en el sistema de tracción total quattro, un pilar de la marca que garantiza un agarre y una dinámica de conducción superiores en cualquier condición. Es tecnología al servicio de la eficacia y la seguridad.

Competencia

En el selecto club de las berlinas premium, este Audi A4 se medía cara a cara con sus eternos rivales alemanes. El BMW Serie 3, con su 330d, ofrecía una conducción tradicionalmente más pura y enfocada al conductor. Por su parte, el Mercedes-Benz Clase C, en su variante 350 CDI, ponía el acento en el confort supremo y el lujo. El A4 se posicionaba inteligentemente en el centro, ofreciendo un equilibrio magistral entre la deportividad del BMW y el confort del Mercedes, con el plus de un interior de calidad percibida insuperable y la seguridad innegociable de su tracción quattro.

Conclusión

El Audi A4 3.0 TDI quattro no es solo un coche, es una experiencia completa. Representa la culminación de una fórmula que Audi perfeccionó durante años: un motor diésel potente y eficiente, una tracción total legendaria y una calidad de construcción que roza la perfección. Es un vehículo para quien valora la sustancia por encima de la apariencia, para quien busca un compañero de viaje infalible que sea tan capaz de devorar autopistas a alta velocidad como de moverse con elegancia por la ciudad. Una máquina soberbia que, incluso años después, sigue siendo un referente de equilibrio y buen hacer.