Audi A5 Coupé 2.0 TDI 177 CV quattro (2012-2014)

2012
Gasóleo
AWD
Manual 6v
Audi A5 - Vista 1
Audi A5 - Vista 2
Audi A5 - Vista 3
Audi A5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A5

Potencia

177CV

Par

380Nm

Consumo

5.1l/100

Emisiones

134g/km

0-100 km/h

7.8s

Vel. Máx.

228km/h

Peso

1610kg

Precio

44,390

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

AWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

455 L

Depósito

63 L

Potencia

130 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima177 CV / 130 kW
Par máximo380 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito63 L
Maletero455 L

Análisis detallado del Audi A5 Coupé 2.0 TDI 177 CV quattro (2012-2014)

Descripción general

El Audi A5 Coupé de 2012 es la encarnación de la elegancia atemporal y la ingeniería alemana. No es solo un coche, es una declaración de principios sobre ruedas. Con su silueta fluida, su potente y eficiente motor diésel y la seguridad inquebrantable de la tracción quattro, este A5 representa un equilibrio casi perfecto entre la pasión por la conducción y la lógica del día a día, un Gran Turismo que sigue robando miradas y corazones.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante es sentir una conexión inmediata. El empuje de los 380 Nm de par desde bajas vueltas te pega al asiento con una contundencia refinada, mientras el cambio manual de seis velocidades te convierte en parte de la mecánica. La tracción quattro no es solo un extra para el mal tiempo; es una garantía de aplomo y confianza en cada curva, permitiéndote trazar con una precisión milimétrica. El coche se siente sólido, plantado sobre el asfalto, comunicando todo lo necesario sin sacrificar un ápice de confort. Es una máquina de devorar kilómetros que te hace desear que el viaje nunca termine.

Diseño y estética

Walter de Silva lo describió como el coche más bonito que jamás había diseñado, y es fácil entender por qué. La línea de cintura ondulada que recorre su perfil es pura poesía en movimiento, una escultura metálica que combina músculo y gracia. Las proporciones son perfectas, con voladizos cortos y una caída de techo que define lo que un coupé debe ser. Dentro, la sensación de calidad es abrumadora. Cada material, cada ajuste y cada botón transmiten solidez y un cuidado por el detalle obsesivo. Es un habitáculo que te abraza, lujoso y deportivo a partes iguales, creado para el puro placer de conducir.

Tecnología y características

Bajo su piel de diseño se esconde una ingeniería avanzada para su época. El motor 2.0 TDI con inyección common-rail y sistema Start-Stop fue un referente en eficiencia y rendimiento. Sin embargo, la verdadera joya tecnológica es el sistema de tracción total permanente quattro. Esta maravilla mecánica distribuye la potencia de forma inteligente entre las cuatro ruedas, ofreciendo un nivel de agarre y seguridad activa que transforma la experiencia de conducción. Complementado con una dirección asistida electromecánica precisa y un chasis multibrazo, el A5 era un escaparate tecnológico enfocado en crear una simbiosis perfecta entre el conductor y la carretera.

Competencia

En el exclusivo club de los coupés premium alemanes, el Audi A5 se enfrentaba a dos titanes. Por un lado, el BMW Serie 3 Coupé, siempre el referente en dinamismo puro y sensaciones deportivas con su propulsión trasera. Por otro, el Mercedes-Benz Clase C Coupé, que jugaba la carta del confort supremo y la elegancia clásica. El A5 encontró su espacio justo en el medio, ofreciendo un cóctel único: un diseño más pasional que sus rivales, una calidad interior soberbia y el as en la manga de la tracción quattro, que lo convertía en la opción más versátil y segura para cualquier condición climática.

Conclusión

El Audi A5 Coupé 2.0 TDI quattro es mucho más que un coche diésel de dos puertas. Es una obra de arte rodante, un compañero de viaje infalible y una máquina de generar sonrisas. Representa la compra inteligente para quien busca un vehículo con un diseño que enamora, una calidad que perdura y una capacidad para enfrentarse a todo sin despeinarse. Es la elección de quien valora la sustancia tanto como el estilo, un futuro clásico que demostró que la eficiencia y la emoción no solo podían coexistir, sino que podían hacerlo de una forma bellísima.