Audi A6 2.4 quattro · 170 CV (2001-2004)

1998
Gasolina
AWD
Manual 5v
Audi A6 - Vista 1
Audi A6 - Vista 2
Audi A6 - Vista 3
Audi A6 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A6

Potencia

170CV

Par

230Nm

Consumo

10.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

9.4s

Vel. Máx.

220km/h

Peso

1585kg

Precio

38,990

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

434 L

Depósito

70 L

Potencia

125 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima170 CV / 125 kW
Par máximo230 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero434 L

Análisis detallado del Audi A6 2.4 quattro · 170 CV (2001-2004)

Descripción general

El Audi A6 de la generación C5, especialmente en su versión 2.4 quattro, es un emblema de la ingeniería alemana de principios de siglo. Representa una berlina ejecutiva que supo combinar con maestría la elegancia de un diseño atemporal, la suavidad de un motor V6 y, sobre todo, la seguridad inquebrantable de la tracción total quattro. Fue un coche que no solo transportaba, sino que transmitía una sensación de solidez y prestigio que enamoró a toda una generación.

Experiencia de conducción

Al volante, las sensaciones son de puro refinamiento. El motor V6 de 2.4 litros y 170 caballos empuja con una linealidad y una ausencia de vibraciones que te aísla del mundo exterior. No es un deportivo explosivo, sino un gran turismo poderoso y sereno. La caja de cambios manual de cinco velocidades te conecta con la mecánica, pero la verdadera magia reside en el sistema quattro. Sentir cómo el coche se aferra al asfalto en cualquier circunstancia climática genera una confianza y una paz interior difíciles de igualar. Es el compañero perfecto para largos viajes, donde su aplomo y confort brillan con luz propia.

Diseño y estética

Su diseño, obra de una época dorada para Audi, es una oda a la fluidez y la aerodinámica. Las líneas curvas y la silueta redondeada rompieron moldes en su día y han envejecido con una gracia excepcional. Es un coche que sigue girando cabezas por su elegancia discreta. Por dentro, el A6 era y sigue siendo una cátedra de calidad. El tacto de los materiales, el ajuste milimétrico de cada panel y la atmósfera de lujo sobrio crean un habitáculo que se siente como una fortaleza de confort y buen gusto, un lugar donde apetece pasar horas.

Tecnología y características

Este A6 era un escaparate tecnológico. Su motor V6 con cinco válvulas por cilindro y admisión variable era una joya de la ingeniería que buscaba el equilibrio perfecto entre rendimiento y suavidad. Sin embargo, la tecnología que lo definía era su legendaria tracción integral permanente quattro, un sistema que le otorgaba una ventaja dinámica y de seguridad decisiva sobre muchos de sus competidores. A esto se sumaba un sofisticado esquema de suspensiones de paralelogramo deformable en ambos ejes, garantizando un confort de marcha soberbio sin renunciar a un control preciso de la trayectoria.

Competencia

En el exigente campo de batalla de las berlinas ejecutivas, el Audi A6 se enfrentó a titanes. El BMW Serie 5 de la época era el rey de la deportividad y la conexión con el conductor, mientras que el Mercedes-Benz Clase E se erigía como el estándar de confort y representación. Frente a ellos, el A6 jugó sus cartas con inteligencia: un diseño vanguardista, una calidad interior percibida como superior y el argumento incontestable de la tracción quattro, atrayendo a un público que valoraba la tecnología, la seguridad en todo clima y un lujo menos ostentoso.

Conclusión

El Audi A6 2.4 quattro es mucho más que una simple berlina de segunda mano; es una experiencia de conducción auténtica y gratificante. Encarna una filosofía de construcción que priorizaba la durabilidad y la excelencia en la ingeniería por encima de todo. Aunque su consumo de combustible nos recuerda su edad, la sensación de seguridad, la calidad que se respira en cada rincón y la elegancia de su diseño son valores que perduran. Es un futuro clásico que no solo te lleva a tu destino, sino que te hace disfrutar inmensamente del viaje, dejando una huella imborrable.