Audi A6 2.5 TDI tiptronic 5 vel. · 150 CV (2000-2001)

1998
Gasóleo
FWD
Automático 5v
Audi A6 - Vista 1
Audi A6 - Vista 2
Audi A6 - Vista 3
Audi A6 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A6

Potencia

150CV

Par

310Nm

Consumo

7.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.7s

Vel. Máx.

212km/h

Peso

1540kg

Precio

38,705

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 5v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

551 L

Depósito

70 L

Potencia

110 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima150 CV / 110 kW
Par máximo310 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero551 L

Análisis detallado del Audi A6 2.5 TDI tiptronic 5 vel. · 150 CV (2000-2001)

Descripción general

El Audi A6 2.5 TDI de la generación C5 representó, a principios del milenio, la culminación de la berlina ejecutiva alemana. Era un vehículo que no solo transportaba, sino que transmitía un mensaje de éxito, sofisticación y una profunda confianza en la ingeniería. Concebido para dominar las autopistas europeas, este A6 prometía un equilibrio casi perfecto entre el poderío de su motor diésel, un confort de marcha soberbio y una estética que ha envejecido con una gracia excepcional.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A6 es redescubrir el placer de viajar sin prisas, pero con una inmensa reserva de fuerza bajo el pie derecho. El motor V6 TDI empuja con una suavidad y contundencia que enamoran, gracias a un par motor generoso disponible desde muy bajas vueltas. No es un deportivo, es un devorador de kilómetros. La sensación de aplomo es total, el aislamiento acústico te envuelve en una burbuja de tranquilidad y la caja Tiptronic, aunque pausada para los estándares actuales, permite una conducción relajada y fluida. Es un coche que inspira confianza, que se siente sólido como una roca y te invita a realizar el viaje más largo que puedas imaginar.

Diseño y estética

Su diseño fue una declaración de intenciones de Audi. Las líneas fluidas y redondeadas, obra de Hartmut Warkuß, rompieron con la estética más rectilínea de sus predecesores y crearon una silueta aerodinámica y atemporal. La calidad de construcción es palpable en cada detalle, desde el sonido de las puertas al cerrar hasta el ajuste milimétrico de los paneles. El interior es un santuario de la ergonomía y el lujo discreto; un espacio donde los materiales de alta calidad, la iluminación ambiental rojiza y un diseño lógico y funcional crean una atmósfera que sigue siendo un referente de cómo hacer un habitáculo premium.

Tecnología y características

En su momento, este A6 era una vitrina tecnológica. El corazón del coche, su motor V6 TDI con inyección directa y turbo de geometría variable, era una pieza de ingeniería avanzada que ofrecía un rendimiento y una eficiencia notables. La suspensión delantera de paralelogramo deformable, heredada de su hermano mayor el A8, garantizaba un comportamiento dinámico y un confort de filtrado superiores. Aunque carece de las pantallas táctiles de hoy, elementos como el climatizador automático bizona, un sistema de sonido de alta fidelidad y la propia transmisión Tiptronic lo situaban en la vanguardia de su segmento.

Competencia

La batalla por el trono de las berlinas premium era encarnizada. Sus rivales directos eran dos titanes: el BMW Serie 5 (E39) y el Mercedes-Benz Clase E (W210). El BMW 525d ofrecía una experiencia de conducción más ágil y deportiva, apelando al corazón del conductor entusiasta. El Mercedes E 270 CDI, por su parte, era el rey indiscutible del confort, una alfombra mágica sobre el asfalto. El Audi A6 se posicionó inteligentemente en un punto intermedio, ofreciendo un magnífico equilibrio entre dinamismo y comodidad, envuelto en un diseño vanguardista y una calidad de acabados que marcaba la diferencia.

Conclusión

Este Audi A6 2.5 TDI es mucho más que una berlina de lujo de hace dos décadas; es el testimonio de una época dorada para los motores diésel y para la automoción en general. Un coche construido para durar, para viajar y para disfrutar del camino con una serenidad y una solvencia que todavía hoy impresionan. Conducirlo es un ejercicio de nostalgia placentera, un recordatorio de que la verdadera calidad y el buen diseño resisten el paso del tiempo de una manera extraordinaria. Es, en esencia, un clásico moderno que sigue susurrando historias de grandes viajes por la Autobahn.