Audi A6 3.0 TDI quattro 6 vel. · 232 CV (2008)

2004
Gasóleo
AWD
Manual 6v
Audi A6 - Vista 1
Audi A6 - Vista 2
Audi A6 - Vista 3
Audi A6 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A6

Potencia

232CV

Par

450Nm

Consumo

8l/100

Emisiones

211g/km

0-100 km/h

6.9s

Vel. Máx.

247km/h

Peso

1820kg

Precio

49,720

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

546 L

Depósito

80 L

Potencia

171 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima232 CV / 171 kW
Par máximo450 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito80 L
Maletero546 L

Análisis detallado del Audi A6 3.0 TDI quattro 6 vel. · 232 CV (2008)

Descripción general

El Audi A6 de la generación C6 no es solo una berlina, es un icono que definió el segmento premium a mediados de los 2000. Esta versión, con el soberbio motor 3.0 TDI V6 y la legendaria tracción quattro, representa la culminación de una filosofía: la de crear una máquina de viajar perfecta, capaz de unir elegancia, una fuerza descomunal y una seguridad imperturbable.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante es sentir un empuje inmediato y profundo que te pega al asiento. Los 450 Nm de par disponibles desde apenas 1400 revoluciones se traducen en una aceleración contundente y elástica, un torrente de fuerza que parece no tener fin. La tracción quattro te ancla al asfalto, transmitiendo una confianza absoluta en cada curva, sin importar si llueve o brilla el sol. El cambio manual de 6 velocidades, preciso y de tacto mecánico, crea una conexión pura entre el hombre y la máquina, una sensación cada vez más difícil de encontrar. Es un coche que te susurra al oído que puedes llegar a cualquier parte, con una compostura y un aplomo que transforman cada viaje en una experiencia memorable.

Diseño y estética

Las líneas maestras de Walter de Silva visten a este A6 con una elegancia atemporal. La imponente parrilla Singleframe, que se convirtió en seña de identidad de la marca, domina un frontal con una mirada decidida y poderosa. Su silueta es fluida, atlética y perfectamente proporcionada. Al abrir la puerta, te recibe un santuario de calidad. Cada material, cada ajuste, cada botón, respira una atención al detalle obsesiva. El habitáculo te envuelve en un ambiente de lujo tecnológico y ergonómico, donde todo está exactamente donde esperas que esté. Es un diseño que ha envejecido con una dignidad increíble, manteniéndose tan atractivo hoy como el día que salió del concesionario.

Tecnología y características

En su momento, este A6 era una proeza tecnológica. El motor V6 TDI con inyección por conducto común supuso un salto cuántico en refinamiento y eficiencia para los diésel de alta potencia. Pero la verdadera magia reside en el sistema de tracción total permanente quattro, una obra de ingeniería que distribuía la potencia de forma inteligente para garantizar la máxima motricidad en cualquier circunstancia. El sistema MMI, con su pantalla a color y mando giratorio, centralizaba el control del vehículo y el entretenimiento, sentando las bases de los sistemas de infoentretenimiento modernos. Era la vanguardia hecha berlina.

Competencia

En el olimpo de las berlinas alemanas, sus rivales eran titanes: el BMW Serie 5 (E60) y el Mercedes-Benz Clase E (W211). Mientras el BMW 530d seducía con su dinamismo y su alma de propulsión trasera, y el Mercedes E 320 CDI ofrecía un confort de marcha soberbio, casi aristocrático, el Audi A6 3.0 TDI quattro jugaba su propia liga. Ofrecía un equilibrio único, combinando la seguridad y eficacia de la tracción total con un interior que era, sencillamente, la referencia absoluta en calidad y diseño. Era la elección para quien buscaba la máxima polivalencia sin renunciar a una sola gota de prestigio o deportividad.

Conclusión

El Audi A6 3.0 TDI quattro es mucho más que un coche; es una declaración de intenciones. Es la máquina definitiva para devorar kilómetros, un refugio de lujo y silencio que te aísla del mundo exterior mientras te conecta con la carretera de una forma visceral. Representa la cúspide de una era dorada para los motores diésel, demostrando que la potencia, el refinamiento y la eficiencia podían coexistir en perfecta armonía. Conducirlo es sentir que tienes el control, que estás seguro, que viajas en una obra de ingeniería diseñada para perdurar y emocionar. Un clásico moderno cuyo legado sigue intacto.