Audi A6 2.7 TDI 190 CV DPF (2008-2010)

2009
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Audi A6 - Vista 1
Audi A6 - Vista 2
Audi A6 - Vista 3
Audi A6 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A6

Potencia

190CV

Par

400Nm

Consumo

6.2l/100

Emisiones

164g/km

0-100 km/h

7.9s

Vel. Máx.

232km/h

Peso

1710kg

Precio

43,990

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

546 L

Depósito

70 L

Potencia

140 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima190 CV / 140 kW
Par máximo400 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero546 L

Análisis detallado del Audi A6 2.7 TDI 190 CV DPF (2008-2010)

Descripción general

El Audi A6 de 2009, en su versión con el motor 2.7 TDI de 190 caballos, es mucho más que una berlina ejecutiva; es una declaración de intenciones. Representa el equilibrio perfecto entre la elegancia atemporal de Audi, la potencia de un motor V6 diésel y el placer de una conducción refinada. En una época donde la calidad de construcción era una obsesión, este A6 se erigió como un referente, un vehículo pensado para devorar kilómetros con un confort y una solvencia que enamoran desde el primer momento.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A6 es una experiencia que envuelve los sentidos. El empuje del motor V6 es inmediato y contundente gracias a sus 400 Nm de par disponibles desde muy bajas vueltas. No es una explosión brusca, sino una ola de fuerza constante y sedosa que te impulsa con una facilidad pasmosa. La suspensión, un sofisticado paralelogramo deformable en ambos ejes, filtra las imperfecciones del asfalto con maestría, creando una sensación de flotar sobre la carretera sin perder la compostura en las curvas. Es un coche que transmite una inmensa seguridad y aplomo, invitándote a realizar largos viajes en una atmósfera de calma y control absoluto.

Diseño y estética

Su diseño es un ejercicio de elegancia y proporción. La carrocería, con sus líneas fluidas y su imponente parrilla Singleframe, proyecta una imagen de prestigio sin caer en la ostentación. Es una belleza serena que ha envejecido con una dignidad excepcional. Pero es en el interior donde el A6 te conquista por completo. Cada material, cada ajuste y cada clic de un botón transmiten una sensación de calidad superlativa. El habitáculo es un santuario de lujo ergonómico, un espacio diseñado para el bienestar del conductor y los pasajeros, donde el tiempo y la distancia parecen disolverse.

Tecnología y características

Bajo su piel clásica, este A6 escondía tecnología avanzada para su tiempo. El corazón de la máquina, el motor V6 TDI con inyección por conducto común y turbo de geometría variable, era un prodigio de eficiencia y rendimiento. Ofrecía una respuesta enérgica con un consumo sorprendentemente contenido. En el habitáculo, el sistema MMI de Audi centralizaba el control del vehículo de una forma intuitiva, mientras que la dirección asistida variable según la velocidad garantizaba una maniobrabilidad suave en ciudad y una firmeza tranquilizadora en autopista. Era la perfecta simbiosis entre la ingeniería mecánica tradicional y la incipiente era digital.

Competencia

En el olimpo de las berlinas de representación, el Audi A6 se medía con titanes. Su rival más directo era el BMW Serie 5, que ofrecía una experiencia de conducción más deportiva y visceral. Por otro lado, el Mercedes-Benz Clase E jugaba la carta del confort supremo y el lujo más clásico. Frente a ellos, el A6 se posicionaba como la opción del equilibrio, combinando un dinamismo notable con un confort excepcional y una calidad interior que, para muchos, marcaba la pauta en el segmento. Era la elección racional y emocional para quien buscaba la perfección en todos los frentes.

Conclusión

El Audi A6 2.7 TDI de 190 CV es una obra maestra de la ingeniería alemana de finales de los 2000. Un coche que no solo te lleva a tu destino, sino que transforma cada viaje en una experiencia memorable. Su combinación de un motor soberbio, un interior exquisito y un confort de marcha imperial lo convierten en un vehículo profundamente deseable, incluso hoy en día. Es la prueba de que la verdadera calidad y el buen diseño son inmunes al paso del tiempo, dejando una huella imborrable en quien tiene el privilegio de conducirlo.