Audi A8 2.5 TDI 180CV manual 6 vel. (2000-2002)

1999
Gasóleo
FWD
Manual 6v
Audi A8 - Vista 1
Audi A8 - Vista 2
Audi A8 - Vista 3
Audi A8 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A8

Potencia

179CV

Par

370Nm

Consumo

7.2l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.8s

Vel. Máx.

227km/h

Peso

1705kg

Precio

51,570

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 6v

Tracción

FWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

525 L

Depósito

90 L

Potencia

132 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima179 CV / 132 kW
Par máximo370 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito90 L
Maletero525 L

Análisis detallado del Audi A8 2.5 TDI 180CV manual 6 vel. (2000-2002)

Descripción general

El Audi A8 de finales de los 90 y principios de los 2000 no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Representa la cúspide del lujo y la ingeniería alemana de su época, un buque insignia diseñado para devorar kilómetros con una elegancia y un aplomo que aún hoy impresionan. Este A8, con su potente motor diésel V6 y su inusual caja de cambios manual de 6 velocidades, ofrecía una experiencia de conducción única, combinando el confort de una gran berlina con un toque de implicación mecánica ya extinto.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este A8 es redescubrir el placer de conducir una gran berlina. El motor V6 TDI empuja con una fuerza contundente y progresiva desde muy bajas vueltas, gracias a sus 370 Nm de par. La caja de cambios manual de seis velocidades, una rareza en este segmento, te conecta directamente con la mecánica, ofreciendo un control y una implicación que las transmisiones automáticas de la época no podían igualar. A pesar de su tamaño, se siente ágil, con una suspensión que filtra las imperfecciones del asfalto magistralmente sin renunciar a una compostura soberbia en curva. Es un coche que te invita a viajar lejos, muy lejos, con una sensación de seguridad y poderío incomparables.

Diseño y estética

El diseño del Audi A8 de primera generación es un ejercicio de elegancia atemporal. Sus líneas son puras, sobrias y fluidas, huyendo de cualquier ostentación innecesaria. La carrocería, construida en gran parte en aluminio, no solo era una proeza tecnológica, sino que contribuía a una presencia imponente y a la vez ligera. Por dentro, el habitáculo es un santuario de calidad y espacio, donde los materiales nobles y los ajustes perfectos transmiten una solidez que, incluso décadas después, se sienten absolutamente premium.

Tecnología y características

Aunque hoy pueda parecer discreto en pantallas, la tecnología de este Audi A8 residía en su núcleo. La revolucionaria carrocería Audi Space Frame (ASF), construida en aluminio, era una proeza que reducía el peso y aumentaba la rigidez, mejorando tanto la seguridad como el dinamismo. El motor 2.5 TDI era un portento de eficiencia y rendimiento para su tiempo, con inyección directa y turbo de geometría variable. Además, su sofisticada suspensión independiente en ambos ejes garantizaba un confort de marcha y una estabilidad que eran la envidia de sus competidores. Era tecnología al servicio de la experiencia de conducción.

Competencia

En el olimpo de las grandes berlinas de lujo, el Audi A8 se medía cara a cara con titanes como el Mercedes-Benz Clase S y el BMW Serie 7. Mientras el Clase S era el epítome del confort y la representación, y el Serie 7 ofrecía el carácter más deportivo, el A8 jugaba su propia carta. Ofrecía un equilibrio único con su innovadora construcción en aluminio. Esta versión manual, en particular, se desmarcaba por completo, apelando a un conductor que buscaba el lujo sin renunciar a una conexión mecánica pura, algo que sus rivales automáticos no ofrecían.

Conclusión

El Audi A8 2.5 TDI manual es más que una simple berlina de lujo de otra época; es una pieza de historia automotriz. Representa un momento en el que la ingeniería, la calidad de construcción y las sensaciones al volante primaban por encima de todo. Es un coche para entendidos, para quienes aprecian la solidez de lo bien hecho y la rara combinación de un motor diésel potente y una caja de cambios manual en un formato de buque insignia. Conducirlo hoy es un recordatorio emotivo y poderoso de por qué Audi se ganó su lugar en el segmento premium.