Audi A8 3.2 FSI quattro tiptronic 6 vel. · 260 CV (2005-2007)

2003
Gasolina
AWD
Automático 6v
Audi A8 - Vista 1
Audi A8 - Vista 2
Audi A8 - Vista 3
Audi A8 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A8

Potencia

260CV

Par

330Nm

Consumo

10.9l/100

Emisiones

262g/km

0-100 km/h

7.7s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1860kg

Precio

74,370

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

500 L

Depósito

90 L

Potencia

191 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima260 CV / 191 kW
Par máximo330 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito90 L
Maletero500 L

Análisis detallado del Audi A8 3.2 FSI quattro tiptronic 6 vel. · 260 CV (2005-2007)

Descripción general

El Audi A8 de 2005 no es simplemente un coche, es la materialización del lujo y la vanguardia tecnológica de Audi en su máxima expresión. Concebido como el buque insignia de la marca, este sedán de representación te envuelve en un aura de prestigio y poder silencioso desde el primer instante. Es una declaración de intenciones sobre ruedas, un viaje en primera clase que redefine el concepto de desplazarse.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del A8 3.2 FSI es una experiencia que calma y emociona a partes iguales. El motor V6 de 260 caballos empuja con una suavidad exquisita, casi etérea, mientras la tracción quattro te ancla al asfalto con una seguridad inquebrantable, sin importar las condiciones. El silencio a bordo es absoluto, una burbuja de confort que te aísla del mundo exterior, permitiéndote devorar kilómetros en la autopista con una sensación de control y serenidad que pocos coches pueden igualar. No es un deportivo, es un atleta de élite vestido de gala, capaz de acelerar con contundencia cuando se lo pides y de mecerte con delicadeza en el viaje.

Diseño y estética

Su diseño es una lección de elegancia atemporal. La imponente parrilla Singleframe, que debutó en esta generación, le otorga una presencia inconfundible, mientras que sus líneas fluidas y proporcionadas dibujan una silueta majestuosa pero discreta. Por dentro, el A8 es un santuario. La calidad de los materiales, desde el aluminio pulido hasta las maderas nobles y el cuero, es simplemente sublime. Cada botón, cada superficie, transmite una solidez y un cuidado por el detalle que acaricia los sentidos y confirma que estás en un espacio excepcional.

Tecnología y características

En su época, este A8 era una auténtica proeza tecnológica. Fue uno de los pioneros en integrar sistemas como el MMI (Multi Media Interface), que unificaba el control del entretenimiento, la navegación y los ajustes del vehículo en una sola pantalla, una revolución en su momento. La suspensión neumática adaptativa no solo ajustaba la altura, sino que transformaba el carácter del coche a voluntad, de una alfombra voladora a un sedán más firme y aplomado. Y por supuesto, su chasis de aluminio Audi Space Frame era una obra de ingeniería que le otorgaba ligereza y una rigidez estructural superior.

Competencia

En la cumbre del automovilismo, el Audi A8 se medía con titanes como el Mercedes-Benz Clase S y el BMW Serie 7. Frente a ellos, el A8 jugaba la carta de la tracción integral quattro como estandarte de seguridad y dinamismo, un diseño quizás más sobrio pero increíblemente sofisticado, y un enfoque tecnológico que buscaba la integración perfecta entre hombre y máquina. Era la elección para el conductor que buscaba el máximo lujo sin estridencias, valorando la ingeniería y la seguridad activa por encima de todo.

Conclusión

El Audi A8 3.2 FSI quattro es mucho más que un sedán de lujo de su tiempo; es una cápsula del tiempo que demuestra hasta dónde podía llegar la excelencia automotriz. Representa un equilibrio magistral entre confort soberano, prestaciones solventes y una seguridad que inspira una confianza total. Conducirlo o ser llevado en él es un privilegio que, incluso hoy, se siente moderno y especial. Es la prueba de que un gran coche no se mide por su edad, sino por la intensidad de las sensaciones que es capaz de provocar.