Audi S8 5.2 FSI V10 quattro tiptronic 6 vel. · 450 CV (2006-2007)

2003
Gasolina
AWD
Automático 6v
Audi A8 - Vista 1
Audi A8 - Vista 2
Audi A8 - Vista 3
Audi A8 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi A8

Potencia

450CV

Par

540Nm

Consumo

13.4l/100

Emisiones

319g/km

0-100 km/h

5.1s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

2015kg

Precio

107,900

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

500 L

Depósito

90 L

Potencia

331 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima450 CV / 331 kW
Par máximo540 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito90 L
Maletero500 L

Análisis detallado del Audi S8 5.2 FSI V10 quattro tiptronic 6 vel. · 450 CV (2006-2007)

Descripción general

El Audi S8 de la generación D3 no es una berlina de lujo cualquiera; es un manifiesto sobre ruedas. En su corazón de aluminio late un motor V10 de 5.2 litros, una obra de arte mecánica directamente emparentada con el propulsor del Lamborghini Gallardo. Es la perfecta encarnación del 'lobo con piel de cordero', un sedán ejecutivo que esconde el alma de un superdeportivo, creado para quienes desean el máximo rendimiento sin renunciar a la elegancia y la discreción.

Experiencia de conducción

Conducir el S8 V10 es una experiencia visceral que sobrecarga los sentidos. Al presionar el acelerador, el discreto murmullo se transforma en un aullido glorioso y adictivo que te empuja hasta las 7000 revoluciones. La aceleración es implacable, un empuje constante que te pega al asiento gracias a sus 450 caballos y 540 Nm de par. La tracción quattro te ancla al asfalto con una seguridad pasmosa, permitiéndote trazar curvas con una agilidad impensable para una berlina de dos toneladas. Es un coche de dos caras: un viajero silencioso y confortable en autopista, y una bestia salvaje lista para desatarse a la menor insinuación.

Diseño y estética

Su diseño es un ejercicio de contención y elegancia deportiva. A primera vista, podría pasar por un A8 convencional, pero los detalles lo delatan: la parrilla Singleframe con lamas verticales cromadas, las carcasas de los retrovisores en aluminio pulido, las imponentes llantas de 20 pulgadas y, sobre todo, las cuatro salidas de escape ovaladas que anuncian su potencial. Por dentro, el lujo es absoluto. El habitáculo te envuelve en cuero de la más alta calidad, inserciones de carbono y un nivel de ajuste y acabado que definía a Audi en esa época. Es un santuario de confort y tecnología desde el que comandar una tormenta.

Tecnología y características

Bajo su piel de aluminio, el S8 era una proeza tecnológica. El chasis Audi Space Frame (ASF) le otorgaba una rigidez estructural fantástica con un peso contenido. El motor V10 no solo era potente, sino que contaba con inyección directa FSI para optimizar la respuesta y el consumo. La suspensión neumática adaptativa permitía variar entre un modo confort para largos viajes y un modo dinámico que rebajaba la altura y endurecía la respuesta para un pilotaje más agresivo. Todo ello gestionado por la legendaria tracción total permanente quattro, que garantizaba una motricidad superlativa en cualquier condición.

Competencia

En su época, este titán de Ingolstadt se medía con lo más granado de la ingeniería alemana e italiana. Sus principales adversarios eran el Mercedes-Benz S 63 AMG, con su poderoso V8, y el BMW 760i, que apostaba por la suavidad y la fuerza de un V12. Otro rival, con un enfoque más pasional y exótico, era el Maserati Quattroporte, que también ofrecía una melodía de motor inolvidable. Cada uno representaba una interpretación diferente del concepto de superberlina de lujo.

Conclusión

El Audi S8 5.2 FSI V10 es mucho más que un coche rápido; es una leyenda. Representa una era dorada, casi extinta, en la que la audacia de la ingeniería permitió colocar un motor de superdeportivo en una carrocería elegante y funcional. Es una sinfonía mecánica, una pieza de colección para el presente y el futuro. Conducirlo es sentir la emoción pura de un motor atmosférico excepcional, envuelto en el máximo lujo y discreción. Una obra maestra irrepetible.