Audi Q3 2.0 TFSI 170 CV quattro S tronic Ambiente (2012-2014)

2012
Gasolina
AWD
Automático 7v
Audi Q3 - Vista 1
Audi Q3 - Vista 2
Audi Q3 - Vista 3
Audi Q3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi Q3

Potencia

170CV

Par

280Nm

Consumo

7.7l/100

Emisiones

179g/km

0-100 km/h

7.8s

Vel. Máx.

212km/h

Peso

1630kg

Precio

40,810

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 7v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

460 L

Depósito

64 L

Potencia

125 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima170 CV / 125 kW
Par máximo280 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 7v

Capacidades

Depósito64 L
Maletero460 L

Análisis detallado del Audi Q3 2.0 TFSI 170 CV quattro S tronic Ambiente (2012-2014)

Descripción general

El Audi Q3 de 2012 irrumpió en el mercado como la apuesta de Audi por el segmento de los SUV compactos premium. No era solo un coche, era una declaración de intenciones: encapsular toda la esencia de la marca de los cuatro aros en un formato más ágil y versátil. Este Q3 prometía la calidad, el diseño y la tecnología de sus hermanos mayores, pero con una personalidad urbana y aventurera que conectó inmediatamente con un público que buscaba distinción y polivalencia sin compromisos.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante de este Q3 es una experiencia que equilibra serenidad y emoción. El motor 2.0 TFSI de 170 CV empuja con una suavidad contundente desde bajas vueltas, gracias a sus 280 Nm de par. La caja S tronic de doble embrague es una delicia, con cambios casi imperceptibles que te hacen sentir conectado a la carretera. Pero la verdadera magia reside en la tracción quattro. Aporta un aplomo y una sensación de seguridad inquebrantables, ya sea en una curva rápida o sobre asfalto mojado. No es un deportivo puro, pero transmite una confianza y un refinamiento que te invitan a devorar kilómetros con una sonrisa.

Diseño y estética

El diseño del Q3 es un ejercicio de elegancia contenida, un Audi en toda regla. Sus proporciones son compactas pero musculosas, con una línea de techo descendente que le da un aire dinámico. La parrilla Singleframe y los faros de mirada afilada definen un frontal inconfundible. Por dentro, el flechazo es instantáneo. La calidad de los materiales es soberbia, cada botón y cada ajuste tienen un tacto sólido y preciso. El habitáculo te envuelve en una atmósfera de lujo tecnológico, donde la ergonomía es perfecta y todo está diseñado para el disfrute del conductor y los pasajeros.

Tecnología y características

En su momento, este Q3 representaba una notable carga tecnológica. El sistema de tracción integral quattro y la transmisión S tronic de 7 velocidades eran el corazón de su dinámica avanzada. A esto se sumaba el eficiente sistema Start-Stop para reducir el consumo en ciudad y una dirección asistida electromecánica que se adaptaba a la velocidad. Aunque hoy nos parezca estándar, el sistema de infoentretenimiento MMI con su pantalla retráctil en el salpicadero era un elemento distintivo que centralizaba el control del vehículo de una forma intuitiva y sofisticada.

Competencia

En el competitivo ring de los SUV compactos premium de la época, el Audi Q3 se enfrentaba a titanes. Su principal adversario era el BMW X1, que ofrecía una conducción más purista y deportiva. Otro gran rival, sobre todo en el plano estético, fue el revolucionario Range Rover Evoque, que apostaba todo a un diseño espectacular. Aunque el Mercedes-Benz GLA llegaría un poco más tarde, el más veterano GLK también competía en la parte alta del segmento. Frente a ellos, el Q3 jugaba la carta del equilibrio perfecto entre confort, calidad y dinamismo.

Conclusión

El Audi Q3 2.0 TFSI quattro S tronic de 2012 es mucho más que un simple SUV. Es una experiencia premium concentrada, un coche que te hace sentir especial cada día. Su mayor virtud es su increíble equilibrio: es cómodo para viajar, ágil en ciudad, seguro en cualquier condición y está construido con una calidad que perdura en el tiempo. Quizás su precio era elevado y su espacio interior no era el más generoso, pero lo compensaba con una sensación de producto redondo y una satisfacción al volante que pocos rivales podían igualar.