Audi Q7 4.2 TDI quattro tiptronic DPF · 326 CV (2007-2008)

2006
Gasóleo
AWD
Automático 6v
Audi Q7 - Vista 1
Audi Q7 - Vista 2
Audi Q7 - Vista 3
Audi Q7 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi Q7

Potencia

326CV

Par

760Nm

Consumo

11.1l/100

Emisiones

294g/km

0-100 km/h

6.4s

Vel. Máx.

236km/h

Peso

2495kg

Precio

78,400

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

775 L

Depósito

100 L

Potencia

240 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima326 CV / 240 kW
Par máximo760 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito100 L
Maletero775 L

Análisis detallado del Audi Q7 4.2 TDI quattro tiptronic DPF · 326 CV (2007-2008)

Descripción general

El Audi Q7 4.2 TDI de 2007 no es simplemente un coche, es una declaración de intenciones sobre ruedas. En una época en la que los SUV de lujo comenzaban a dominar el asfalto, Audi lanzó este titán para redefinir el concepto de poder, espacio y prestigio. Su imponente presencia y el rugido contenido de su motor V8 diésel anuncian una experiencia de conducción que trasciende lo ordinario, prometiendo un viaje donde la fuerza y la elegancia se dan la mano.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Q7 4.2 TDI es sentir una fuerza de la naturaleza bajo control. Los 760 Nm de par motor te pegan al asiento con una contundencia que desafía sus casi 2.5 toneladas, catapultándote de 0 a 100 km/h en apenas 6.4 segundos. No es una aceleración brusca, sino una ola de empuje inagotable y soberbia. La tracción quattro te ancla al asfalto con una seguridad absoluta, mientras la suspensión te aísla del mundo exterior, convirtiendo cada trayecto en un deslizamiento suave y poderoso. Es la sensación de viajar en una fortaleza rodante, invulnerable y majestuosa.

Diseño y estética

Su diseño es una oda a la magnificencia. Con más de cinco metros de longitud, el Audi Q7 proyecta una sombra de autoridad y respeto. La icónica parrilla Singleframe domina un frontal musculoso, mientras que sus líneas fluidas y limpias esculpen una silometálica que es a la vez elegante y poderosa. Por dentro, te recibe un santuario de lujo y calidad. Los materiales nobles, el ajuste perfecto de cada componente y un espacio interior colosal crean una atmósfera de primera clase. Es un habitáculo pensado no solo para viajar, sino para disfrutar del viaje con un confort y una amplitud extraordinarios.

Tecnología y características

Bajo su piel de acero y aluminio, el Q7 4.2 TDI era un escaparate tecnológico. Su motor V8 diésel, con inyección directa por conducto común y doble turbo, era una obra de ingeniería avanzada para su tiempo, capaz de generar una potencia descomunal con una eficiencia sorprendente. El sistema de tracción integral permanente quattro, un pilar de la marca, garantizaba un dinamismo y una seguridad activa de referencia. Complementado con una dirección sensible a la velocidad y un chasis sofisticado, este Audi ofrecía una simbiosis perfecta entre la máquina y el conductor, sentando las bases de la tecnología que hoy consideramos estándar en el segmento de lujo.

Competencia

En el olimpo de los grandes SUV de lujo, el Audi Q7 4.2 TDI se medía con adversarios de la talla del BMW X5 y el Mercedes-Benz ML 420 CDI. También plantaba cara al poderoso Porsche Cayenne y al distinguido Range Rover Sport. Frente a ellos, el Q7 jugaba la carta de un tamaño superior, una habitabilidad excepcional y, sobre todo, el carácter único de su motor V8 TDI, que ofrecía una combinación de par motor y prestaciones que pocos podían igualar. Era el gigante tranquilo, el atleta de fondo en un mundo de velocistas.

Conclusión

El Audi Q7 4.2 TDI quattro es mucho más que un vehículo; es una experiencia, un símbolo de una era donde la opulencia y la ingeniería alemana alcanzaron una de sus cumbres. Representa la fusión perfecta entre la fuerza bruta de un motor legendario y el refinamiento de una berlina de lujo. Conducirlo es sentir el control total, viajar en una burbuja de confort y poder que devora kilómetros sin esfuerzo. Un coloso atemporal que, incluso hoy, sigue evocando una profunda sensación de admiración y respeto.