Audi Q7 6.0 V12 TDI quattro tiptronic DPF · 500 CV (2010-2012)

2009
Gasóleo
AWD
Automático 6v

Especificaciones y análisis del Audi Q7

Potencia

500CV

Par

1000Nm

Consumo

11.3l/100

Emisiones

298g/km

0-100 km/h

5.5s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

2680kg

Precio

155,490

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

5 / 5 puertas

Maletero

775 L

Depósito

100 L

Potencia

368 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima500 CV / 368 kW
Par máximo1000 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito100 L
Maletero775 L

Análisis detallado del Audi Q7 6.0 V12 TDI quattro tiptronic DPF · 500 CV (2010-2012)

Descripción general

El Audi Q7 V12 TDI no es simplemente un SUV, es una declaración de intenciones, una proeza de la ingeniería alemana que desafió toda lógica en su momento. Presentado en 2009, este coloso de la carretera fusiona la imponente presencia de un Q7 con el corazón de una bestia, un motor diésel de doce cilindros que parece extraído directamente de un circuito de carreras. Es la máxima expresión de poder y exclusividad, un vehículo que no deja a nadie indiferente.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del Q7 V12 TDI es una experiencia visceral. La sensación al pisar el acelerador es la de ser empujado por una fuerza de la naturaleza, una ola de par motor de 1000 Nm que te pega al asiento sin contemplaciones. A pesar de sus más de 2.6 toneladas, acelera con la ferocidad de un deportivo, alcanzando los 100 km/h en apenas 5.5 segundos. El sonido del V12 diésel es un rugido grave y profundo, único en su especie. Gracias a la tracción total quattro y a la suspensión neumática, la sensación de control es absoluta, transmitiendo una seguridad inquebrantable incluso cuando se desata todo su potencial. Es un tren de alta velocidad con el lujo de un salón privado.

Diseño y estética

Su diseño es una advertencia de lo que esconde bajo el capó. Aunque mantiene la silueta del Q7, su musculatura es evidente en cada detalle. Los pasos de rueda ensanchados, las enormes entradas de aire frontales y una zaga dominada por dos salidas de escape ovaladas anuncian su linaje deportivo. Las llantas de 20 pulgadas, calzadas con neumáticos de 295 mm de ancho, y los imponentes frenos cerámicos visibles tras ellas, completan una estampa que impone respeto. Por dentro, el lujo y la calidad de Audi se manifiestan en cada rincón, con materiales nobles y un espacio generoso que te envuelve en un ambiente de exclusividad y confort absoluto.

Tecnología y características

La joya de la corona es, sin duda, su motor V12 TDI de 6.0 litros, una obra maestra tecnológica derivada de la experiencia de Audi en las 24 Horas de Le Mans. Con 500 CV y un par motor descomunal de 1000 Nm, fue una proeza sin parangón en un vehículo de producción. Para gestionar tal poder, se equipó con una robusta transmisión Tiptronic de 6 velocidades y el legendario sistema de tracción integral quattro. La suspensión neumática adaptativa y los frenos carbocerámicos de serie, con discos delanteros de 420 mm, no eran un lujo, sino una necesidad para domar a esta bestia y garantizar un comportamiento dinámico a la altura de sus prestaciones.

Competencia

Encontrar un rival directo para el Audi Q7 V12 TDI es una tarea casi imposible, ya que su concepto era único en el mercado. Mientras que modelos como el Porsche Cayenne Turbo S o el Mercedes-Benz ML 63 AMG de la época ofrecían niveles de potencia y prestaciones similares, lo hacían a través de grandes motores de gasolina V8. Ninguno se atrevió a combinar el formato SUV de gran lujo con un motor diésel de doce cilindros. Este Audi jugaba en su propia liga, una categoría creada por y para él, donde la fuerza bruta del diésel se encontraba con el máximo lujo.

Conclusión

El Audi Q7 V12 TDI es mucho más que un coche; es un hito en la historia del automóvil, un monumento a la audacia de una era. Es un vehículo irracional, excesivo y, por eso mismo, profundamente fascinante. Representa la culminación de la tecnología diésel llevada a su extremo más pasional. Conducirlo es un privilegio que te conecta con una forma de entender la ingeniería que probablemente no volveremos a ver. Es una pieza de colección con ruedas, un titán que combina la practicidad de un SUV con el alma de un superdeportivo de una manera inolvidable.