Audi R8 GT Spyder 5.2 FSI quattro R tronic · 560 CV (2012)

2010
Gasolina
AWD
Automático 6v
Audi R8 - Vista 1
Audi R8 - Vista 2
Audi R8 - Vista 3
Audi R8 - Vista 4

Especificaciones y análisis del Audi R8

Potencia

560CV

Par

540Nm

Consumo

14.2l/100

Emisiones

332g/km

0-100 km/h

3.8s

Vel. Máx.

317km/h

Peso

1715kg

Precio

229,880

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Automático 6v

Tracción

AWD

Plazas

2 / 2 puertas

Maletero

100 L

Depósito

75 L

Potencia

412 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima560 CV / 412 kW
Par máximo540 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónAutomático 6v

Capacidades

Depósito75 L
Maletero100 L

Análisis detallado del Audi R8 GT Spyder 5.2 FSI quattro R tronic · 560 CV (2012)

Descripción general

El Audi R8 GT Spyder no es simplemente un coche, es una declaración de intenciones forjada en aluminio y fibra de carbono. Representa la culminación de la ingeniería de Audi en su forma más pura y visceral, una edición limitada que eleva la ya increíble experiencia del R8 a un nivel estratosférico. Con su motor V10 atmosférico aullando a espaldas del conductor y el cielo como único techo, este superdeportivo fue concebido para despertar emociones que creíamos olvidadas.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del R8 GT Spyder es iniciar un asalto a los sentidos. El estruendo del V10 de 5.2 litros al arrancar es solo el preludio de una sinfonía mecánica que te acompaña en cada aceleración. El empuje es brutal, instantáneo, pegándote al asiento mientras el paisaje se desdibuja a una velocidad vertiginosa. La tracción quattro te da una confianza casi irracional para devorar curvas, sintiendo el asfalto a través de una dirección hidráulica precisa y comunicativa. Conducirlo descapotado es la experiencia definitiva: el viento, el sol y el rugido del motor se fusionan en un cóctel adictivo de libertad y potencia pura.

Diseño y estética

Su estética es tan funcional como sobrecogedora. Cada línea, cada apéndice aerodinámico, está diseñado para cortar el viento y generar carga aerodinámica. La cura de adelgazamiento de la versión GT es visible en los detalles de fibra de carbono, como el alerón trasero fijo y el difusor, que gritan su pedigrí de competición. La silueta baja y ancha, con el motor expuesto bajo una cubierta ventilada, es la quintaesencia del superdeportivo de motor central. El interior, aunque lujoso y con la calidad impecable de Audi, es un cockpit centrado en el piloto, donde el Alcantara y el carbono te recuerdan constantemente que no estás en un coche cualquiera.

Tecnología y características

El corazón de esta bestia es su motor V10 FSI atmosférico, una joya de la ingeniería capaz de girar hasta las 8000 rpm, una especie en extinción en el mundo moderno. Este propulsor se acopla a la legendaria tracción integral quattro, que gestiona de forma magistral los 560 caballos para garantizar una motricidad y una estabilidad superlativas en cualquier circunstancia. El chasis Audi Space Frame de aluminio proporciona una rigidez excepcional con un peso contenido, mientras que la transmisión R tronic, con su carácter mecánico y directo, ofrece cambios rápidos y una conexión hombre-máquina que las cajas modernas más suaves han perdido.

Competencia

En el olimpo de los superdeportivos descapotables de su época, el R8 GT Spyder se enfrentó a titanes como el Ferrari 458 Spider, con su alma italiana y su agilidad extrema, y su primo hermano, el Lamborghini Gallardo Spyder, con quien compartía motor pero no carácter. También plantó cara al Porsche 911 Turbo S Cabriolet, un prodigio de eficacia y tecnología. Frente a ellos, el Audi ofrecía un equilibrio único entre prestaciones salvajes, una sorprendente facilidad de uso gracias a la tracción quattro y una calidad de construcción a prueba de bombas.

Conclusión

El Audi R8 GT Spyder es mucho más que un coche rápido; es una experiencia inolvidable y una pieza de colección. Es el canto de cisne de una era, la de los grandes motores atmosféricos, entregando una banda sonora y unas sensaciones puras que hoy son difíciles de encontrar. Un superdeportivo que te exige como piloto pero te recompensa con momentos de éxtasis al volante, especialmente cuando el único límite por encima de ti es el cielo. Un futuro clásico que encapsula lo mejor de una década dorada del automovilismo.