Especificaciones y análisis del Bentley Continental Flying Spur
Potencia
560CV
Par
650Nm
Consumo
17l/100
Emisiones
396g/km
0-100 km/h
5.2s
Vel. Máx.
312km/h
Peso
2525kg
Precio
208,019€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 6v
AWD
5 / 4 puertas
475 L
90 L
412 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Bentley Continental Flying Spur · 560 CV (2012)
Descripción general
El Bentley Continental Flying Spur de 2008 es la encarnación del gran turismo de lujo, una berlina que fusiona de manera magistral la opulencia artesanal con una potencia descomunal. No es simplemente un medio de transporte, es una declaración de intenciones, un santuario rodante que redefine el concepto de viajar en primera clase sobre el asfalto, evocando una sensación de poder y prestigio inigualables.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del Flying Spur es una experiencia visceral. El motor W12 de 6.0 litros y 560 caballos de vapor despierta con un rugido contenido, prometiendo una fuerza que parece infinita. Al pisar el acelerador, el coche se lanza hacia adelante con una contundencia que desafía sus 2.5 toneladas, pegándote al asiento en un silencio casi absoluto, aislado del mundo exterior. La tracción total permanente transmite una seguridad imperturbable, mientras que la suspensión neumática devora cualquier imperfección del camino, creando la mágica sensación de flotar sobre una alfombra voladora a más de 300 km/h.
Diseño y estética
Su diseño es una oda a la elegancia atemporal y a la presencia imponente. Con casi 5.3 metros de longitud, sus líneas fluidas y musculosas proyectan una imagen de poder y sofisticación. La icónica parrilla cromada y los faros dobles son una firma inconfundible. Pero es en su interior donde el alma de Bentley se revela: un habitáculo forrado a mano con las pieles más finas, maderas nobles pulidas a espejo y metales fríos al tacto. Cada detalle, cada costura, es un testimonio de una artesanía que emociona y que convierte cada viaje en un evento.
Tecnología y características
Bajo su piel clásica se esconde una ingeniería de vanguardia para su época. El corazón es el colosal motor W12 con turbo e inyección indirecta, gestionado por una transmisión automática de 6 velocidades y un sistema de tracción total que garantiza un control absoluto en cualquier circunstancia. La suspensión de paralelogramo deformable y la dirección con asistencia hidráulica sensible a la velocidad no son meros componentes, son la tecnología que permite domar a la bestia y convertirla en un dócil sirviente, ofreciendo un equilibrio sublime entre confort de limusina y agilidad de deportivo.
Competencia
En el olimpo de las berlinas de ultra lujo, el Flying Spur se medía con titanes de la talla del Rolls-Royce Ghost, que ofrecía una experiencia más etérea y centrada en el confort puro del pasajero. Otro contendiente era el Mercedes-Benz S 65 AMG, una bestia de la ingeniería alemana con un enfoque más tecnológico y brutal en su rendimiento. Y no podemos olvidar al Maybach 57, que competía directamente en exclusividad y personalización, representando la cúspide del lujo según la visión de Daimler.
Conclusión
El Bentley Continental Flying Spur no es un coche que se elige con la razón, sino con el corazón. Es la perfecta simbiosis entre una berlina de representación y un superdeportivo. Representa un exceso glorioso, una celebración del automovilismo en su forma más pura y lujosa. A pesar de su sed de combustible y su imponente masa, la experiencia de conducirlo o ser llevado en él es tan abrumadora y gratificante que cualquier cifra queda en un segundo plano. Es, sencillamente, una leyenda rodante.
