BMW 318i Cabrio · 116 CV (1998-1999)

1998
Gasolina
RWD
Manual 5v
BMW Serie 3 - Vista 1
BMW Serie 3 - Vista 2
BMW Serie 3 - Vista 3
BMW Serie 3 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 3

Potencia

116CV

Par

168Nm

Consumo

8.1l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

12.5s

Vel. Máx.

194km/h

Peso

1370kg

Precio

33,218

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

4 / 2 puertas

Maletero

230 L

Depósito

62 L

Potencia

85 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima116 CV / 85 kW
Par máximo168 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito62 L
Maletero230 L

Análisis detallado del BMW 318i Cabrio · 116 CV (1998-1999)

Descripción general

El BMW 318i Cabrio de 1998 es una invitación a la libertad, un clásico atemporal que encapsula la esencia de la conducción a cielo abierto con el inconfundible sello de la marca bávara. Este modelo, parte de la aclamada Serie 3, se presenta como una opción elegante y accesible para quienes buscan disfrutar de cada trayecto con el viento en el rostro y el sol como compañero. No es el más potente de su estirpe, pero su encanto reside en la pureza de la experiencia cabrio.

Experiencia de conducción

Conducir el 318i Cabrio es una experiencia que apela directamente a los sentidos. Su motor de 116 CV, aunque no es un derroche de potencia, ofrece una respuesta suave y progresiva, ideal para paseos relajados por carreteras secundarias o para disfrutar de la ciudad sin prisas. La dirección precisa y la suspensión bien equilibrada, con McPherson delante y estabilizadoras en ambos ejes, transmiten una sensación de control y agilidad que invita a enlazar curvas con confianza. La capota, una vez plegada, transforma el habitáculo, inundándolo de luz y sonido, amplificando la conexión con el entorno. Es un coche para saborear el viaje, no para batir récords de velocidad, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 12.5 segundos y una velocidad máxima de 194 km/h que demuestran su carácter más turístico que deportivo. El consumo combinado de 8.1 l/100km es razonable para la época, permitiendo disfrutar de largos trayectos sin excesivas preocupaciones.

Diseño y estética

El diseño del BMW 318i Cabrio de 1998 es un ejercicio de elegancia y proporción. Sus líneas fluidas y atemporales, con una silueta baja y alargada, le confieren una presencia sofisticada tanto con la capota puesta como plegada. Los faros dobles característicos de BMW, la parrilla de doble riñón y los pilotos traseros discretos contribuyen a una estética que ha envejecido con gracia. Es un coche que, a pesar de sus años, sigue atrayendo miradas por su equilibrio y su innegable atractivo cabrio. Las llantas de 15 pulgadas con neumáticos 205/60 R15 H complementan su imagen, aportando un toque de deportividad sin estridencias.

Tecnología y características

En 1998, la tecnología del BMW 318i Cabrio se centraba en la fiabilidad mecánica y una experiencia de conducción depurada. Bajo el capó, encontramos un motor de gasolina de 1.796 cc con 4 cilindros y 2 válvulas por cilindro, alimentado por inyección indirecta. La transmisión manual de 5 velocidades, junto con la tracción trasera, ofrece una conexión directa y gratificante con la carretera. Aunque carece de las ayudas electrónicas modernas, su chasis bien puesto a punto, con frenos de disco de 286 mm delante y 280 mm detrás, garantiza una frenada efectiva. La suspensión tipo McPherson delantera y las barras estabilizadoras contribuyen a un comportamiento dinámico predecible y seguro. Es una tecnología robusta y probada, diseñada para durar y ofrecer una experiencia de conducción pura.

Competencia

En su época, el BMW 318i Cabrio se enfrentaba a competidores como el Audi A4 Cabrio, el Mercedes-Benz CLK Cabrio o incluso el Saab 9-3 Cabrio. Cada uno ofrecía su propia interpretación del lujo y la conducción descapotable, pero el BMW destacaba por su equilibrio entre deportividad, elegancia y la inconfundible sensación de un tracción trasera bien afinado. Aunque no era el más potente, su propuesta de valor residía en la calidad de construcción, la dinámica de conducción y el prestigio de la marca, ofreciendo una alternativa más accesible dentro de la gama cabrio de BMW.

Conclusión

El BMW 318i Cabrio de 1998 es más que un coche; es una declaración de intenciones. Es la elección perfecta para aquellos que valoran la experiencia de conducción por encima de las cifras puras de rendimiento, para quienes disfrutan de la libertad que solo un descapotable puede ofrecer. Su diseño atemporal, su mecánica fiable y su comportamiento dinámico lo convierten en un clásico moderno, capaz de arrancar sonrisas en cada trayecto. Es un coche que invita a vivir el momento, a disfrutar del paisaje y a sentir la carretera, una joya para los amantes de la conducción pura y el estilo inconfundible de BMW.