Especificaciones y análisis del BMW Serie 3
Potencia
150CV
Par
190Nm
Consumo
10.3l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
11.4s
Vel. Máx.
207km/h
Peso
1445kg
Precio
39,090€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 5v
RWD
4 / 2 puertas
230 L
62 L
110 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del BMW 320i Cabrio Aut. · 150 CV (1998-1999)
Descripción general
El BMW 320i Cabrio Automático de 1998 es una joya atemporal que encarna la esencia del placer de conducir a cielo abierto. Con su motor de seis cilindros en línea y una transmisión automática de 5 velocidades, este descapotable promete una experiencia de conducción suave y emocionante, ideal para aquellos que buscan combinar el lujo con la libertad de la carretera.
Experiencia de conducción
Conducir el 320i Cabrio es una experiencia que despierta los sentidos. El motor de 150 CV, aunque no es el más potente de la gama, ofrece una entrega de potencia lineal y refinada, acompañada de un sonido embriagador que solo un seis cilindros de BMW puede ofrecer. La transmisión automática, suave y precisa, permite disfrutar del paisaje sin preocupaciones, mientras que la dirección, aunque no tan directa como en modelos más deportivos, transmite suficiente información para sentir la carretera. La suspensión, orientada al confort, filtra las irregularidades del asfalto, haciendo de cada viaje una delicia, especialmente con el techo bajado y el viento acariciando el rostro. Es un coche para disfrutar, para saborear cada kilómetro, para sentir la brisa y el sol, una verdadera invitación a la aventura.
Diseño y estética
El diseño del BMW Serie 3 Cabrio de 1998 es un clásico instantáneo. Sus líneas elegantes y atemporales, con una silueta baja y ancha, irradian sofisticación y deportividad. La capota de lona, perfectamente integrada, se pliega con gracia, transformando el coche en un descapotable puro. Los faros dobles característicos de BMW y la parrilla de doble riñón le otorgan una identidad inconfundible. El interior, aunque sobrio, está construido con materiales de alta calidad y un diseño ergonómico que pone al conductor en el centro de la experiencia. Es un coche que, a pesar de los años, sigue girando cabezas y evocando admiración.
Tecnología y características
En 1998, el BMW 320i Cabrio Automático incorporaba tecnología avanzada para su época. Su motor de 2.0 litros y seis cilindros en línea, con inyección indirecta, ofrecía una combinación de rendimiento y eficiencia. La transmisión automática de 5 velocidades era un lujo que proporcionaba cambios suaves y una conducción relajada. Aunque carece de las pantallas táctiles y los sistemas de asistencia a la conducción modernos, su tecnología se centraba en la mecánica y la ingeniería, con un chasis bien equilibrado, frenos de disco ventilados en la parte delantera y un sistema de suspensión McPherson que garantizaba un manejo predecible y seguro. Es un testimonio de la ingeniería alemana, donde la fiabilidad y la durabilidad eran primordiales.
Competencia
En su época, el BMW 320i Cabrio Automático se enfrentaba a rivales de la talla del Audi A4 Cabrio, el Mercedes-Benz CLK Cabrio y el Saab 9-3 Cabrio. Cada uno ofrecía su propia interpretación del lujo descapotable, pero el BMW destacaba por su equilibrio entre deportividad, elegancia y la inconfundible sensación de conducir un BMW. Su motor de seis cilindros y su tracción trasera le daban una ventaja en términos de sensaciones de conducción pura, mientras que su diseño atemporal lo mantenía relevante frente a la competencia.
Conclusión
El BMW 320i Cabrio Automático de 1998 es más que un coche; es una declaración de intenciones. Es la elección perfecta para aquellos que valoran la elegancia, el placer de conducir y la libertad que solo un descapotable puede ofrecer. Su combinación de un motor refinado, una transmisión suave y un diseño atemporal lo convierten en un clásico moderno, un coche que sigue emocionando y cautivando a quienes tienen el privilegio de ponerse al volante. Es una inversión en emociones, en recuerdos y en la pura alegría de la carretera abierta.




