BMW 520d · 136 CV (2000)

1996
Gasóleo
RWD
Manual 5v
BMW Serie 5 - Vista 1
BMW Serie 5 - Vista 2
BMW Serie 5 - Vista 3
BMW Serie 5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 5

Potencia

136CV

Par

280Nm

Consumo

5.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

10.6s

Vel. Máx.

206km/h

Peso

1490kg

Precio

33,657

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

100 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima136 CV / 100 kW
Par máximo280 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del BMW 520d · 136 CV (2000)

Descripción general

El BMW 520d de 1996, un sedán que marcó una era, representa la perfecta fusión entre la elegancia clásica de BMW y la eficiencia diésel. Con su motor de 136 CV, este vehículo no solo prometía un rendimiento notable para su tiempo, sino que también ofrecía un confort y una calidad de construcción que lo distinguían en el segmento de las berlinas de lujo. Era la elección ideal para quienes buscaban un coche con carácter, capaz de afrontar largos viajes con solvencia y estilo, sin renunciar a la economía de combustible.

Experiencia de conducción

Al volante del BMW 520d, la sensación es de control absoluto y refinamiento. El motor diésel, aunque no es el más potente de la gama, entrega sus 280 Nm de par desde bajas revoluciones, lo que se traduce en una respuesta ágil y una conducción relajada. La suspensión, equilibrada entre firmeza y confort, absorbe las irregularidades del camino con maestría, mientras que la dirección precisa invita a disfrutar de cada curva. Es un coche que te envuelve, te hace sentir seguro y conectado con la carretera, ofreciendo una experiencia de conducción gratificante y serena, ideal para devorar kilómetros sin fatiga.

Diseño y estética

El diseño del BMW 520d de 1996 es atemporal, una obra maestra de la ingeniería alemana que ha envejecido con una gracia excepcional. Sus líneas fluidas y elegantes, la icónica parrilla de doble riñón y los faros dobles redondos le confieren una presencia imponente y sofisticada. Cada detalle, desde la silueta aerodinámica hasta las proporciones equilibradas, está pensado para transmitir una sensación de solidez y distinción. Es un coche que, incluso hoy, sigue atrayendo miradas, un testimonio de la maestría de BMW en la creación de vehículos con una estética perdurable.

Tecnología y características

Aunque hablamos de un coche de 1996, el BMW 520d incorporaba tecnología avanzada para su época. Su motor diésel de inyección directa con turbo e intercooler era un referente en eficiencia y rendimiento. La tracción trasera, una seña de identidad de BMW, garantizaba una dinámica de conducción superior. En el interior, aunque no contaba con las pantallas táctiles de hoy, ofrecía un salpicadero ergonómico y bien organizado, con sistemas de climatización y audio de alta calidad, y elementos de seguridad activa y pasiva que lo situaban a la vanguardia de su segmento. Era un coche que, sin estridencias, ofrecía lo mejor de la tecnología disponible para mejorar la experiencia de conducción y el confort de los ocupantes.

Competencia

En su momento, el BMW 520d se enfrentaba a duros competidores en el segmento de las berlinas premium. Sus principales rivales eran el Mercedes-Benz Clase E, conocido por su confort y robustez, y el Audi A6, que destacaba por su tracción quattro y su diseño vanguardista. También se medía con modelos como el Volvo S70, apreciado por su seguridad, y el Saab 9-5, con su enfoque en la innovación. Sin embargo, el BMW 520d se distinguía por su equilibrio dinámico, su motor diésel eficiente y su inconfundible carácter deportivo, ofreciendo una alternativa atractiva para quienes buscaban una experiencia de conducción más emocionante.

Conclusión

El BMW 520d de 1996 es más que un coche; es un icono que representa la esencia de la ingeniería alemana. Su combinación de diseño elegante, rendimiento eficiente y una experiencia de conducción gratificante lo convierten en un clásico atemporal. Es un vehículo que, a pesar del paso de los años, sigue ofreciendo un nivel de confort y sofisticación que pocos pueden igualar. Para los amantes de la marca y de los coches con historia, el 520d es una joya que merece ser recordada y, si es posible, disfrutada en la carretera.