BMW 525d · 163 CV (2000-2003)

1996
Gasóleo
RWD
Manual 5v
BMW Serie 5 - Vista 1
BMW Serie 5 - Vista 2
BMW Serie 5 - Vista 3
BMW Serie 5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 5

Potencia

163CV

Par

350Nm

Consumo

6.7l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8.9s

Vel. Máx.

219km/h

Peso

1670kg

Precio

39,600

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

120 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima163 CV / 120 kW
Par máximo350 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del BMW 525d · 163 CV (2000-2003)

Descripción general

El BMW Serie 5 de 1996, en su versión 525d, representa la esencia de la berlina ejecutiva alemana. Con un motor diésel de 163 CV, este modelo ofrecía una combinación de potencia, eficiencia y el inconfundible placer de conducir que caracteriza a BMW. Lanzado en una época donde el diésel comenzaba a ganar terreno en el segmento premium, el 525d se posicionó como una opción atractiva para quienes buscaban un coche capaz de recorrer largas distancias con comodidad y un consumo contenido, sin renunciar a las prestaciones.

Experiencia de conducción

Al volante del BMW 525d, la sensación es de solidez y control. La dirección, precisa y comunicativa, permite sentir la carretera con claridad, mientras que la suspensión, aunque firme, absorbe las irregularidades del asfalto con una elegancia que invita a devorar kilómetros. El motor diésel de seis cilindros, con sus 163 CV y 350 Nm de par, empuja con contundencia desde bajas revoluciones, ofreciendo una aceleración de 0 a 100 km/h en 8.9 segundos y una velocidad máxima de 219 km/h. La caja de cambios manual de 5 velocidades, con un tacto preciso, complementa una experiencia de conducción gratificante y envolvente, típica de BMW. Es un coche que transmite confianza y seguridad en cada curva y en cada adelantamiento.

Diseño y estética

El diseño del BMW Serie 5 de 1996 es un clásico atemporal. Sus líneas fluidas y elegantes, con la característica parrilla de doble riñón y los faros dobles, le otorgan una presencia imponente y sofisticada. La silueta de berlina, con sus proporciones equilibradas, proyecta una imagen de dinamismo y distinción. En el interior, la calidad de los materiales y el cuidado en los acabados son evidentes. El salpicadero, orientado hacia el conductor, es ergonómico y funcional, con todos los controles al alcance de la mano. Los asientos, cómodos y con buen soporte lateral, invitan a largos viajes, mientras que el espacio interior es generoso tanto para los ocupantes delanteros como para los traseros. El maletero, con 460 litros, ofrece una capacidad adecuada para el equipaje de una familia.

Tecnología y características

En su época, el BMW 525d incorporaba tecnología avanzada para mejorar tanto el rendimiento como la seguridad y el confort. Su motor diésel de inyección directa por conducto común, turbo con geometría variable e intercooler, era un referente en eficiencia y prestaciones. La tracción trasera, sello distintivo de BMW, garantizaba un comportamiento dinámico y deportivo. En cuanto a la seguridad, contaba con frenos de disco ventilados en el eje delantero y discos en el trasero, así como con sistemas de suspensión McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, con barras estabilizadoras en ambos ejes, que contribuían a una excelente estabilidad y agarre en carretera. Aunque no disponía de las ayudas a la conducción actuales, su ingeniería mecánica era de primer nivel.

Competencia

En el segmento de las berlinas premium, el BMW 525d de 1996 se enfrentaba a duros competidores como el Mercedes-Benz Clase E y el Audi A6. El Mercedes-Benz Clase E ofrecía un enfoque más centrado en el confort y la suavidad de marcha, mientras que el Audi A6 destacaba por su tracción quattro y su diseño sobrio. Sin embargo, el BMW 525d se distinguía por su equilibrio entre deportividad y lujo, su inconfundible tacto de conducción y la eficiencia de su motor diésel, lo que lo convertía en una opción muy atractiva para aquellos que valoraban la experiencia al volante por encima de todo.

Conclusión

El BMW 525d de 1996 es un coche que ha dejado una huella imborrable en la historia del automóvil. Su combinación de un motor diésel potente y eficiente, un diseño elegante y atemporal, y una dinámica de conducción excepcional lo convierten en un clásico moderno. Es un vehículo que, incluso hoy en día, sigue ofreciendo una experiencia de conducción gratificante y un nivel de confort y calidad que pocos coches de su época podían igualar. Un verdadero icono de la ingeniería alemana que sigue siendo admirado por su fiabilidad y su capacidad para emocionar al volante.