BMW 530d · 184 CV (2000)

1996
Gasóleo
RWD
Manual 5v
BMW Serie 5 - Vista 1
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BMW Serie 5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 5

Potencia

184CV

Par

410Nm

Consumo

7.1l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

8s

Vel. Máx.

225km/h

Peso

1575kg

Precio

40,268

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

135 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima184 CV / 135 kW
Par máximo410 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del BMW 530d · 184 CV (2000)

Descripción general

El BMW Serie 5 de 1996, en su versión 530d, representa la quintaesencia de la berlina ejecutiva de la época. Con un precio de 40.268 euros en el año 2000, este modelo no solo ofrecía un estatus innegable, sino también una propuesta de valor sólida para aquellos que buscaban un equilibrio entre lujo, rendimiento y eficiencia. Su motor diésel de seis cilindros en línea, una novedad para la marca en ese segmento, prometía una experiencia de conducción refinada y potente, marcando un antes y un después en la percepción de los motores diésel de altas prestaciones.

Experiencia de conducción

Al volante del BMW 530d, la sensación es de control absoluto y confort. El motor de 2.9 litros y 184 CV entrega su potencia de manera lineal y contundente, con un par motor de 410 Nm disponible desde las 1750 rpm que empuja con decisión en cualquier marcha. La aceleración de 0 a 100 km/h en 8 segundos y una velocidad máxima de 225 km/h son cifras impresionantes para un diésel de su tiempo. La suspensión, con un esquema McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, filtra las irregularidades del terreno con maestría, ofreciendo un equilibrio perfecto entre deportividad y comodidad. La dirección, precisa y comunicativa, permite sentir la carretera, mientras que los frenos de disco ventilados en ambos ejes garantizan una detención segura y eficaz. Es un coche que invita a devorar kilómetros con una sonrisa, sin fatiga y con la confianza de tener siempre una reserva de potencia bajo el pie derecho.

Diseño y estética

El diseño del BMW Serie 5 de 1996 es un clásico atemporal. Sus líneas elegantes y fluidas, con la característica parrilla de doble riñón y los faros dobles, le otorgan una presencia imponente y sofisticada. La carrocería berlina de cuatro puertas, con sus 4775 mm de longitud, 1800 mm de anchura y 1435 mm de altura, proyecta una imagen de solidez y distinción. Cada detalle, desde las llantas de 16 pulgadas hasta la sutil curvatura del techo, está pensado para crear una armonía visual que perdura en el tiempo. Es un coche que, incluso hoy, sigue atrayendo miradas por su elegancia discreta y su inconfundible sello BMW.

Tecnología y características

En el corazón tecnológico del BMW 530d de 1996 reside su motor diésel de 2926 cc, un seis cilindros en línea con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler. Esta configuración, avanzada para la época, permitía combinar una potencia considerable con un consumo contenido de 7.1 l/100km en ciclo combinado. La transmisión manual de 5 velocidades, robusta y precisa, gestionaba la entrega de potencia a las ruedas traseras, una seña de identidad de BMW que garantizaba una dinámica de conducción superior. La construcción del motor, con bloque de hierro y culata de aluminio, hablaba de durabilidad y eficiencia. Aunque carecía de las ayudas electrónicas modernas, su ingeniería mecánica era de primer nivel, sentando las bases para futuros desarrollos diésel de la marca.

Competencia

En su segmento, el BMW 530d de 1996 se enfrentaba a duros competidores como el Mercedes-Benz Clase E y el Audi A6. El Mercedes-Benz ofrecía un confort de marcha superlativo y una imagen de lujo tradicional, mientras que el Audi A6 destacaba por su tracción quattro y su diseño más moderno. Sin embargo, el BMW Serie 5 se distinguía por su enfoque en la dinámica de conducción, ofreciendo una experiencia más deportiva y conectada con la carretera, sin sacrificar el confort ni la calidad de construcción. Su motor diésel, potente y eficiente, le daba una ventaja competitiva en un mercado que empezaba a valorar seriamente las prestaciones de los motores de gasóleo.

Conclusión

El BMW 530d de 1996 es mucho más que un coche; es una declaración de intenciones. Representa la perfecta fusión entre la ingeniería alemana, el lujo discreto y una experiencia de conducción gratificante. Su motor diésel, pionero en su categoría, ofrecía un rendimiento excepcional con una eficiencia sorprendente. Es un vehículo que ha envejecido con dignidad, manteniendo su atractivo y su capacidad para emocionar a quienes lo conducen. Un clásico moderno que sigue siendo un referente en su segmento y un testimonio de la excelencia de BMW.