BMW 530d · 193 CV (2000-2003)

1996
Gasóleo
RWD
Manual 5v
BMW Serie 5 - Vista 1
BMW Serie 5 - Vista 2
BMW Serie 5 - Vista 3
BMW Serie 5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 5

Potencia

193CV

Par

410Nm

Consumo

7.1l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

7.8s

Vel. Máx.

230km/h

Peso

1700kg

Precio

42,600

Resumen técnico

Combustible

Gasóleo

Transmisión

Manual 5v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

142 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima193 CV / 142 kW
Par máximo410 Nm
Tipo de combustibleGasóleo
TransmisiónManual 5v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del BMW 530d · 193 CV (2000-2003)

Descripción general

El BMW Serie 5 de 1996, en su versión 530d, representa la quintaesencia de la berlina ejecutiva de la época. Con un precio de 42.600 euros en su lanzamiento, este modelo no solo ofrecía un estatus, sino también una experiencia de conducción que pocos podían igualar. Su motor diésel de 193 CV, una cifra impresionante para la época, lo posicionaba como una opción potente y eficiente dentro de su segmento, marcando un antes y un después en la percepción de los motores diésel de alto rendimiento.

Experiencia de conducción

Al volante del BMW 530d, la sensación es de control absoluto y refinamiento. La dirección, precisa y comunicativa, permite sentir cada matiz del asfalto, mientras que la suspensión, aunque firme, absorbe las irregularidades con una elegancia que solo BMW sabe ofrecer. El motor de seis cilindros en línea, con sus 193 CV y 410 Nm de par, empuja con una contundencia sorprendente desde bajas revoluciones, haciendo que los adelantamientos sean un mero trámite. La aceleración de 0 a 100 km/h en 7.8 segundos y una velocidad máxima de 230 km/h son cifras que hablan por sí solas, ofreciendo una experiencia de conducción emocionante y gratificante. La caja de cambios manual de 5 velocidades, precisa y de recorridos cortos, invita a una conducción activa, conectando al conductor con la máquina de una manera visceral. Es un coche que invita a devorar kilómetros con una sonrisa, combinando el placer de conducir con la comodidad de una berlina de lujo.

Diseño y estética

El diseño del BMW Serie 5 de 1996 es un clásico atemporal. Sus líneas fluidas y elegantes, con la característica parrilla de doble riñón y los faros dobles, le otorgan una presencia imponente y sofisticada. La carrocería berlina de cuatro puertas, con sus 4.775 mm de longitud, 1.800 mm de anchura y 1.435 mm de altura, proyecta una imagen de solidez y dinamismo. Cada detalle, desde la sutil curvatura del techo hasta la integración de los paragolpes, está pensado para crear una armonía visual que perdura en el tiempo. El interior, aunque sobrio, destaca por la calidad de sus materiales y la ergonomía de sus controles, creando un ambiente acogedor y funcional. Es un diseño que no busca la extravagancia, sino la elegancia duradera y la funcionalidad, un verdadero reflejo de la filosofía de BMW.

Tecnología y características

En el corazón del BMW 530d de 1996 reside una tecnología avanzada para su tiempo. Su motor diésel de 2.926 cc, con inyección directa por conducto común, turbo de geometría variable e intercooler, fue pionero en ofrecer un rendimiento y una eficiencia excepcionales. La culata de aluminio y el bloque de hierro combinaban ligereza y robustez. La tracción trasera, un sello distintivo de BMW, garantizaba un comportamiento dinámico y equilibrado. La suspensión delantera tipo McPherson y la trasera de paralelogramo deformable, junto con barras estabilizadoras en ambos ejes, aseguraban un agarre y una estabilidad sobresalientes. Los frenos de disco ventilados en ambos ejes, con 324 mm delante y 298 mm detrás, proporcionaban una capacidad de frenado contundente y segura. Aunque carecía de algunas de las ayudas electrónicas modernas, su ingeniería mecánica era de primer nivel, ofreciendo una experiencia de conducción pura y gratificante.

Competencia

En su época, el BMW 530d se enfrentaba a duros competidores en el segmento de las berlinas ejecutivas diésel. Sus principales rivales incluían al Mercedes-Benz Clase E, con su reputación de confort y lujo, y al Audi A6, que ofrecía una tracción quattro y un diseño más sobrio. Otros contendientes podrían ser el Volvo S70 o el Saab 9-5, aunque con un enfoque ligeramente diferente. Sin embargo, el BMW 530d se distinguía por su equilibrio entre deportividad, lujo y eficiencia, ofreciendo una experiencia de conducción más dinámica y atractiva para aquellos que buscaban algo más que un simple medio de transporte.

Conclusión

El BMW 530d de 1996 es mucho más que un coche; es una declaración de intenciones. Representa la perfecta armonía entre potencia, elegancia y eficiencia, un vehículo que no solo te lleva de un punto A a un punto B, sino que te hace disfrutar de cada kilómetro del trayecto. Su diseño atemporal, su motor diésel de alto rendimiento y su chasis equilibrado lo convierten en un clásico moderno, un coche que sigue siendo deseado por muchos entusiastas. Es un testimonio de la ingeniería alemana en su máxima expresión, un coche que, a pesar de los años, sigue ofreciendo una experiencia de conducción gratificante y emocionante. Un verdadero icono de su era.