Especificaciones y análisis del BMW Serie 5
Potencia
245CV
Par
345Nm
Consumo
11.8l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
6.9s
Vel. Máx.
250km/h
Peso
1685kg
Precio
50,300€
Resumen técnico
Gasolina
Manual 5v
RWD
5 / 4 puertas
460 L
70 L
180 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del BMW 535i · 245 CV (2000-2003)
Descripción general
El BMW Serie 5 de 1996, en su versión 535i, es un sedán que encarna la esencia de la ingeniería alemana de finales del siglo XX. Con un motor de gasolina de 3.5 litros y 245 CV, este vehículo no solo prometía lujo y confort, sino también una experiencia de conducción dinámica y emocionante. Su precio de 50.300 € en su momento lo posicionaba como una opción premium para aquellos que buscaban un equilibrio entre rendimiento y sofisticación.
Experiencia de conducción
Al volante del BMW 535i, la sensación de poder es inmediata. El motor V8 de 3.5 litros responde con una suavidad y contundencia que invita a devorar kilómetros. La aceleración de 0 a 100 km/h en 6.9 segundos es impresionante para un sedán de su época, y la velocidad máxima de 250 km/h subraya su carácter deportivo. La dirección, de recirculación de bolas, ofrece una conexión precisa con la carretera, mientras que la suspensión, con McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, filtra las irregularidades sin sacrificar la agilidad. Es un coche que se siente plantado, seguro y, a la vez, sorprendentemente ágil para su tamaño y peso de 1685 kg. El consumo combinado de 11.8 l/100km es un recordatorio de su potencia, pero cada gota de gasolina se traduce en una sonrisa al volante.
Diseño y estética
El diseño del BMW Serie 5 de 1996 es un clásico atemporal. Sus líneas elegantes y proporcionadas, con una longitud de 4775 mm y una anchura de 1800 mm, le otorgan una presencia imponente pero discreta. La berlina de cuatro puertas ofrece un habitáculo espacioso para cinco ocupantes y un maletero de 460 litros, ideal para viajes largos. Los detalles como las llantas de 16 pulgadas con neumáticos 225/55 R16 W y los frenos de disco ventilados en ambos ejes, no solo cumplen una función práctica, sino que también realzan su estética deportiva y funcional. Es un diseño que ha envejecido con dignidad, manteniendo su atractivo y distinción a lo largo de los años.
Tecnología y características
Aunque el BMW 535i de 1996 no cuenta con la plétora de sistemas electrónicos de los coches modernos, su tecnología se centraba en la ingeniería mecánica de precisión. El motor de ocho cilindros en V, con inyección indirecta y culata y bloque de aluminio, era una obra maestra de la época, ofreciendo 245 CV a 5800 rpm y un par motor de 345 Nm a 3800 rpm. La transmisión manual de 5 velocidades, junto con la tracción trasera, garantizaba una experiencia de conducción purista y conectada. Los frenos de disco ventilados de 324 mm delante y 298 mm detrás aseguraban una capacidad de frenado excepcional. La suspensión independiente en ambos ejes, con estabilizadoras, contribuía a un comportamiento dinámico y seguro. Era un coche donde la tecnología se sentía en la calidad de los materiales y la precisión de cada componente.
Competencia
En su segmento, el BMW 535i de 1996 se enfrentaba a duros competidores como el Mercedes-Benz Clase E y el Audi A6. El Mercedes-Benz ofrecía un enfoque más centrado en el confort y el lujo, mientras que el Audi destacaba por su tracción quattro y su diseño más sobrio. Sin embargo, el BMW se distinguía por su equilibrio entre deportividad y elegancia, ofreciendo una experiencia de conducción más dinámica y una conexión más directa con la carretera. Su motor V8 y su configuración de tracción trasera lo convertían en una opción preferida para aquellos que valoraban el placer de conducir por encima de todo.
Conclusión
El BMW 535i de 1996 es más que un coche; es una declaración de intenciones. Representa una época dorada para BMW, donde la ingeniería mecánica y la pasión por la conducción se unían en un paquete elegante y potente. Su rendimiento, su diseño atemporal y la calidad de sus componentes lo convierten en un clásico moderno. Aunque su consumo de combustible puede ser elevado para los estándares actuales, la experiencia que ofrece al volante compensa con creces. Es un coche para disfrutar, para sentir la carretera y para apreciar la artesanía alemana en su máxima expresión. Un verdadero icono que sigue cautivando a los entusiastas del motor.




