BMW M5 · 400 CV (2000-2003)

1996
Gasolina
RWD
Manual 6v
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BMW Serie 5 - Vista 4

Especificaciones y análisis del BMW Serie 5

Potencia

400CV

Par

500Nm

Consumo

13.9l/100

Emisiones

-g/km

0-100 km/h

5.3s

Vel. Máx.

250km/h

Peso

1795kg

Precio

79,900

Resumen técnico

Combustible

Gasolina

Transmisión

Manual 6v

Tracción

RWD

Plazas

5 / 4 puertas

Maletero

460 L

Depósito

70 L

Potencia

294 kW

Estado

Actual

Especificaciones técnicas

Motor

Potencia máxima400 CV / 294 kW
Par máximo500 Nm
Tipo de combustibleGasolina
TransmisiónManual 6v

Capacidades

Depósito70 L
Maletero460 L

Análisis detallado del BMW M5 · 400 CV (2000-2003)

Descripción general

El BMW M5 de 1996, en su versión de 2000 a 2003, es una berlina que encarna la esencia de la deportividad y el lujo. Con un motor V8 de 4.9 litros y 400 CV, este M5 no es solo un coche, es una declaración de intenciones. Su precio de 79.900 € en su momento lo posicionaba como un vehículo exclusivo, diseñado para aquellos que buscan prestaciones de infarto sin renunciar a la comodidad y la elegancia de una berlina de representación.

Experiencia de conducción

Ponerse al volante del BMW M5 de 1996 es una experiencia que despierta todos los sentidos. El rugido de su motor V8 al arrancar es una sinfonía que anticipa la potencia que se desatará. Con una aceleración de 0 a 100 km/h en tan solo 5.3 segundos y una velocidad máxima limitada a 250 km/h, cada trayecto se convierte en una descarga de adrenalina. La dirección precisa y la suspensión deportiva, con paralelogramo deformable en el eje trasero y tipo McPherson en el delantero, ofrecen un control excepcional, permitiendo trazar las curvas con una confianza asombrosa. A pesar de su peso de 1795 kg, el M5 se siente ágil y conectado a la carretera, transmitiendo al conductor cada matiz del asfalto. Es un coche que te invita a devorar kilómetros, a sentir la carretera y a disfrutar de cada momento al volante.

Diseño y estética

El diseño del BMW M5 de 1996 es una obra maestra de la discreción y la elegancia deportiva. A primera vista, mantiene las líneas clásicas y sobrias de la Serie 5, pero al fijarse en los detalles, se aprecian los toques distintivos de la división M. Las llantas de 18 pulgadas, con neumáticos 245/40 R18 Z delante y 275/35 R18 Z detrás, no solo mejoran el agarre, sino que también le otorgan una postura más agresiva y musculosa. Los paragolpes específicos, las salidas de escape dobles y los pequeños emblemas M son sutiles recordatorios de la potencia que alberga bajo su capó. Es un diseño atemporal que combina la funcionalidad de una berlina con la estética de un deportivo de alto rendimiento, sin caer en estridencias. Su presencia es imponente, pero nunca ostentosa, un equilibrio perfecto entre deportividad y sofisticación.

Tecnología y características

Bajo su elegante carrocería, el BMW M5 de 1996 esconde una ingeniería avanzada para su época. Su motor V8 de 4.9 litros, con 400 CV y 500 Nm de par, es una joya mecánica construida con bloque y culata de aluminio, lo que contribuye a un peso contenido. La inyección indirecta y las 4 válvulas por cilindro aseguran una entrega de potencia suave y contundente. La transmisión manual de 6 velocidades es un elemento clave que permite al conductor exprimir al máximo el potencial del motor, ofreciendo una conexión directa y emocionante. Los frenos de disco ventilados de 345 mm delante y 328 mm detrás garantizan una capacidad de detención excepcional, fundamental para un coche de estas prestaciones. Aunque carece de las ayudas electrónicas modernas, su tecnología se centra en la mecánica pura y la experiencia de conducción, ofreciendo un control total al conductor.

Competencia

En su época, el BMW M5 de 1996 se enfrentaba a rivales de la talla del Mercedes-Benz E 55 AMG y el Audi S6. El E 55 AMG ofrecía una propuesta similar de berlina de altas prestaciones con un motor V8, mientras que el Audi S6 apostaba por la tracción integral y un motor V8 biturbo. Cada uno tenía su propia personalidad, pero el M5 destacaba por su equilibrio entre deportividad pura, elegancia y la inconfundible sensación de conducción que solo un BMW M puede ofrecer. Era la opción para aquellos que valoraban la precisión, la agilidad y la conexión con la máquina por encima de todo.

Conclusión

El BMW M5 de 1996 es mucho más que un coche; es un icono, una leyenda sobre ruedas que sigue cautivando a los entusiastas del motor. Su combinación de un motor V8 potente, una transmisión manual precisa y un chasis equilibrado lo convierten en una máquina de conducción excepcional. Es un coche que te hace sentir vivo, que te invita a disfrutar de cada curva y cada aceleración. A pesar de su consumo combinado de 13.9 l/100km, es un precio que se paga con gusto por la experiencia que ofrece. Es una berlina que no solo te lleva del punto A al punto B, sino que te hace disfrutar del viaje en cada instante, dejando una huella imborrable en la memoria de quien lo conduce. Un clásico moderno que sigue siendo relevante y deseado.