Especificaciones y análisis del BMW Serie 7
Potencia
258CV
Par
600Nm
Consumo
9.7l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
7.4s
Vel. Máx.
250km/h
Peso
2090kg
Precio
90,200€
Resumen técnico
Gasóleo
Automático 6v
RWD
5 / 4 puertas
500 L
88 L
190 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del BMW 740d · 258 CV (2002-2005)
Descripción general
El BMW Serie 7 del año 2002, en su versión 740d, representa la cúspide del lujo y la ingeniería alemana de principios de siglo. Con un precio de 90.200 €, este sedán de alta gama no solo ofrecía un estatus innegable, sino también una experiencia de conducción y confort que pocos vehículos podían igualar. Su motor diésel V8 de 3.9 litros y 258 CV lo convertía en una berlina potente y eficiente para la época, ideal para largos viajes con la máxima sofisticación.
Experiencia de conducción
Conducir el BMW 740d de 2002 es sumergirse en un mundo de suavidad y potencia controlada. El motor diésel V8, con sus 258 CV y un impresionante par motor de 600 Nm desde las 1900 rpm, ofrece una aceleración contundente de 0 a 100 km/h en solo 7.4 segundos, una cifra notable para un vehículo de su tamaño y peso (2090 kg). La transmisión automática de 6 velocidades gestiona la potencia con una fluidez exquisita, haciendo que cada cambio sea casi imperceptible. La suspensión, con un esquema McPherson delante y paralelogramo deformable detrás, junto con estabilizadoras en ambos ejes, proporciona un equilibrio perfecto entre confort y dinamismo. La dirección de cremallera con asistencia sensible a la velocidad garantiza una precisión excelente, transmitiendo confianza al conductor en cualquier situación. A pesar de su tamaño, el Serie 7 se siente ágil y plantado en la carretera, ofreciendo una experiencia de conducción placentera y relajada, ideal para devorar kilómetros sin fatiga.
Diseño y estética
El diseño del BMW Serie 7 de 2002 es una declaración de elegancia y presencia. Sus líneas fluidas y proporciones equilibradas le otorgan una silueta imponente y sofisticada. Con una longitud de 5029 mm y una anchura de 1902 mm, este sedán irradia autoridad en la carretera. La característica parrilla de doble riñón de BMW, flanqueada por unos faros que combinan funcionalidad y estética, le confiere una mirada distintiva. El interior es un santuario de lujo y ergonomía, con materiales de alta calidad y un diseño pensado para el máximo confort de sus ocupantes. Cada detalle, desde los asientos hasta el salpicadero, está diseñado para crear una atmósfera de exclusividad y bienestar. Es un diseño que, incluso hoy, mantiene su atractivo y su capacidad para girar cabezas.
Tecnología y características
El BMW 740d de 2002 estaba a la vanguardia tecnológica de su tiempo. Su motor diésel V8 de 3901 cc incorporaba inyección directa por conducto común, turbo con geometría variable e intercooler, tecnologías que maximizaban la eficiencia y el rendimiento. La transmisión automática de 6 velocidades era una de las más avanzadas del mercado, ofreciendo cambios suaves y precisos. En el chasis, destacaban los frenos de disco ventilados de gran tamaño (348 mm delante y 345 mm detrás) para una capacidad de frenado excepcional. La dirección sensible a la velocidad mejoraba la maniobrabilidad a bajas velocidades y la estabilidad a altas. Aunque no se especifican detalles del infoentretenimiento, es de esperar que contara con los sistemas más avanzados de la época, incluyendo navegación y un sistema de sonido premium, todo ello enfocado en la comodidad y la seguridad de los ocupantes.
Competencia
En el segmento de las berlinas de lujo, el BMW 740d de 2002 se enfrentaba a competidores de la talla del Mercedes-Benz Clase S, el Audi A8 y el Lexus LS. Cada uno de ellos ofrecía su propia interpretación del lujo y la tecnología, pero el Serie 7 destacaba por su enfoque en la dinámica de conducción y su potente motor diésel, que ofrecía una combinación única de rendimiento y eficiencia para su categoría.
Conclusión
El BMW 740d de 2002 es un testimonio de la excelencia ingenieril y el lujo que BMW podía ofrecer. Un coche que combinaba un diseño elegante y atemporal con un rendimiento formidable y una tecnología avanzada para su época. Era, y sigue siendo, una berlina que invita a viajar, a disfrutar de cada kilómetro con una sensación de control y confort inigualables. Su potente motor diésel V8 y su sofisticada transmisión lo convertían en una opción muy atractiva para aquellos que buscaban lo mejor en su clase, un verdadero icono de la automoción de lujo.




