Especificaciones y análisis del BMW Serie 8
Potencia
286CV
Par
440Nm
Consumo
12.8l/100
Emisiones
-g/km
0-100 km/h
7s
Vel. Máx.
250km/h
Peso
1820kg
Precio
81,389€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 5v
RWD
4 / 2 puertas
320 L
90 L
210 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del BMW 840Ci Aut. · 286 CV (1999-2000)
Descripción general
El BMW Serie 8 de 1999 no es solo un coche, es una declaración de intenciones, un icono atemporal que encapsula la esencia del gran turismo de lujo. Nacido en una era de audacia y optimismo, este coupé representa la cima de la ingeniería y el diseño de BMW, un sueño sobre ruedas que sigue acelerando el pulso de los aficionados décadas después.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del 840Ci es una experiencia visceral. El rugido del V8 de 4.4 litros y 286 caballos te envuelve mientras la transmisión automática desliza las marchas con una suavidad imperial. Sientes el empuje firme y constante que te pega al asiento, una sensación de poder ilimitado y control absoluto. Es un devorador de kilómetros, un crucero transcontinental que te hace sentir invencible en cada curva y cada recta, con una estabilidad que inspira una confianza total hasta su velocidad máxima de 250 km/h.
Diseño y estética
Su silueta es pura poesía en movimiento. Los faros escamoteables, un símbolo de una época dorada, le otorgan una mirada penetrante y única. La ausencia de pilar central crea una línea lateral limpia y espectacular, mientras que su forma de cuña, larga y baja, grita velocidad incluso en parado. Cada ángulo del Serie 8 fue esculpido para cortar el viento y robar miradas, un diseño tan futurista en su día que hoy se ha convertido en una leyenda inmortal.
Tecnología y características
Bajo su piel de diseño vanguardista, el Serie 8 escondía tecnología avanzada para su tiempo. El corazón era su motor V8 íntegramente de aluminio, una joya de la ingeniería que ofrecía un rendimiento excepcional. Aunque hoy nos parezca sencillo, su concepción como un gran turismo sofisticado, con una cuidada aerodinámica y un chasis puesto a punto para el confort y la deportividad, lo situaba en la cúspide tecnológica de finales del siglo XX.
Competencia
En el olimpo de los grandes coupés de lujo, el BMW Serie 8 se medía con titanes de la talla del Mercedes-Benz CL, el elegante Jaguar XKR o el tecnológico Porsche 928. Cada uno ofrecía una interpretación distinta del gran turismo, pero el BMW siempre destacó por su equilibrio perfecto entre deportividad, diseño audaz y el inconfundible placer de conducir de la marca bávara.
Conclusión
El BMW Serie 8 es mucho más que un clásico; es una obra de arte rodante, el testamento de una era en la que los coches se creaban con pasión y sin compromisos. Poseerlo y conducirlo es conectar con la historia del automovilismo, disfrutar de un viaje sensorial que trasciende el mero transporte. Es una joya para puristas, un icono que representa el pináculo del gran turismo y cuyo legado perdurará para siempre.




