Especificaciones y análisis del Cadillac BLS
Potencia
209CV
Par
300Nm
Consumo
9.1l/100
Emisiones
218g/km
0-100 km/h
8.8s
Vel. Máx.
230km/h
Peso
-kg
Precio
38,060€
Resumen técnico
Gasolina
Automático 5v
FWD
5 / 4 puertas
425 L
58 L
154 kW
Actual
Especificaciones técnicas
Motor
Capacidades
Análisis detallado del Cadillac BLS 2.0T 210cv Elegance Aut. (2008-2009)
Descripción general
El Cadillac BLS fue el audaz intento de la legendaria marca americana por conquistar el corazón de Europa. Un sedán que fusiona el inconfundible y afilado diseño de Cadillac con una plataforma de origen sueco, buscando ofrecer una experiencia única y diferenciadora en un segmento dominado por la sobriedad alemana. Es un coche que no pide permiso, que llega con la promesa de lujo y carácter americano en un formato adaptado al viejo continente.
Experiencia de conducción
Ponerse al volante del BLS 2.0T es sentir una dualidad fascinante. El motor turbo de 209 caballos empuja con una contundencia suave y progresiva, un torrente de fuerza que te pega al asiento sin brusquedad, acompañado por el silbido del turbo. La transmisión automática de 5 velocidades gestiona la potencia con una lógica más orientada al confort que a la deportividad pura, invitando a largos viajes por autopista. Su chasis, de herencia europea, le otorga un aplomo y una agilidad sorprendentes para un Cadillac, aunque sin renunciar a esa sensación de crucero sobre el asfalto que se espera de la marca.
Diseño y estética
Visualmente, el BLS es puro drama y emoción. Sus líneas rectas y angulosas, herencia del lenguaje de diseño 'Art & Science' de Cadillac, cortan el aire y las miradas a su paso. Es imposible confundirlo con otro coche. Sin embargo, al abrir la puerta, esa magia se diluye parcialmente. El interior, aunque bien equipado y espacioso, no puede ocultar sus orígenes compartidos dentro de General Motors, con plásticos y mandos que no transmiten la misma sensación de lujo artesanal que su exterior promete. Es un contraste que define su carácter: una espectacular fachada con un interior funcional pero menos inspirador.
Tecnología y características
Para su época, el BLS ofrecía un equipamiento tecnológico correcto, centrado en el confort y la seguridad. Contaba con elementos como climatizador, un sistema de sonido de calidad y los imprescindibles controles de estabilidad y tracción. El corazón tecnológico es su motor turboalimentado, una pieza de ingeniería que ofrecía un rendimiento notable. No obstante, se echan en falta las pantallas multifunción y las ayudas a la conducción que comenzaban a popularizarse en sus rivales directos, recordándonos que su base tecnológica pertenece a mediados de la década de 2000.
Competencia
El Cadillac BLS se adentró en un territorio hostil, dominado por los titanes alemanes: el BMW Serie 3, el Audi A4 y el Mercedes-Benz Clase C. Cada uno de ellos ofrecía una ejecución casi perfecta de la berlina premium, con una calidad de construcción y una imagen de marca muy consolidadas. El BLS jugaba en otra liga, la de la exclusividad y el diseño diferenciador, compitiendo más directamente con alternativas como el Saab 9-3 (con el que compartía plataforma), el Volvo S60 o el Lexus IS. Su principal argumento no era ser mejor, sino ser inconfundiblemente diferente.
Conclusión
El Cadillac BLS es un coche para el corazón, no para la razón. Es una declaración de intenciones, una elección para quien valora la exclusividad y el diseño por encima de la perfección milimétrica de sus rivales. Ofrece una experiencia de conducción potente y confortable, envuelta en una carrocería que no deja a nadie indiferente. A pesar de un interior que no está a la altura de su espectacular exterior y un consumo elevado, el BLS es un futuro clásico, un coche con un alma única que representa un capítulo fascinante y valiente en la historia de Cadillac en Europa.




